viernes, 14 de agosto de 2020

 

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA

DOCTORADO EN SEGURIDAD Y DEFENSA INTEGRAL DE LA NACIÓN

 

 

CARACAS, JULIO DE 2020

 

Unidad Curricular: Complejidad Y Prospectiva

Docente: Dr. Miguel Álvarez Cádiz                   

 

Participante: Geovanni Olinto Vargas Pérez

Cédula de Identidad: 10.540.848

Correo Electrónico: geovanni_vargasp@hotmail.com

 

 

COMPLEJIDAD, TRANSDICIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA

Disertación Nº2. 

 

 

Para Berger (1958)  la Prospectiva es la ciencia que estudia el futuro para poder influir sobre él; aparentemente se produciría un problema con la prospectiva; porque si su objeto de estudio es el futuro, este no existe como tal, porque cuando el futuro llegue a realizarse éste ya deja de serlo para convertirse en presente. Por lo tanto, lo que estudia la prospectiva como futuro es “la información sobre el futuro de la que ya disponemos en el presente en forma de imágenes del futuro, tendencias, sucesos, balizas temporales y planes”. Caso similar a la historia, la cual no estudia el pasado sino lo que ha llegado de él o los restos.

 

Tradicionalmente la concepción del futuro es un escenario al cual inevitablemente se va a llegar, por eso sería importante conocer Qué futuro es el que vendrá, a fin de tomar las acciones respectivas, por tanto este  pensamiento conlleva  inevitablemente a los investigadores a un camino lineal cuyo destino final es el escenario futuro el cual se pretende descubrir. Pero contrariamente a esta idea nos aparece  Godet, quien nos propone el rompimiento de la concepción tradicional, señalando que no existe un único futuro, sino múltiples escenarios futuribles y además el actor o conjunto de actores pueden construir y elegir el futurible deseado. Por lo tanto una tarea importante de la prospectiva es educar y preparar a los actores para el futuro.

 

“El futuro nunca está totalmente predeterminado, a pesar de la influencia que puedan tener las tendencias del pasado; el futuro permanece abierto a los distintos escenarios posibles. Los actores del sistema objeto de estudio poseen distintos grados de libertad que podrán ejercer, a través de la acción estratégica, con el fin de alcanzar los objetivos que se han fijado y de este modo llevar adelante su proyecto exitosamente”. (Acarde, Godet, Meunier y Roubelat, 2004).

 

 

Para el autor Balbi, 2014 la prospectiva “Es el estudio sistemático de posibles condiciones del futuro, la cual incluye el análisis de cómo esas condiciones podrían impactar sobre nuestros intereses y metas, se considera a esta disciplina como “de alcance universal” pues puede ser útil y aplicable prácticamente a todas las actividades y necesidades humanas”.

 

Para  Miklos y Tello, autores que en el 2007, sostienen que  la prospectiva es una visión holística en lugar de parcial y desintegrada: además de aspectos cuantitativos, considera aquellos de naturaleza cualitativa, permitiendo así una apreciación más completa; sus relaciones son más dinámicas y están basadas en estructuras evolutivas y no fijas estáticas; su futuro es múltiple e incierto; más importante: su actitud hacia el futuro es activa y creativa y no pasiva sencillamente adaptativa. Según su línea de pensamiento la prospectiva se preocupa más por brindar alternativas futuras que por responder a la pregunta ¿Qué sucederá?

 

Bas (1999) nos afirma que “No existe un consenso  generalizado que permita ubicar las técnicas y herramientas metodológicas que se derivan del enfoque prospectivo dentro de una línea conceptual uniforme. Por consiguiente, uno de los problemas a los que se enfrentan los estudios prospectivos o del futuro está relacionado con las distintas acepciones que se utilizan cuando se hacen investigaciones de esta naturaleza”. La mayoría de autores coinciden en sus planteamientos sobre la necesidad de anticiparse para esclarecer el mañana, la prospectiva no es una ciencia estricta que sugiera un paso a paso dado para realizar estudios en este enfoque, cada autor sugiere un camino diferente para conseguir el objetivo.

domingo, 9 de agosto de 2020

EQUIPO Nº 2 "TENDENCIAS, MEGATENDENCIAS Y FACTORES DE CAMBIO ANTE A LA PANDEMIA DEL COVID-19"

 

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA

 DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA

                                                                                                               UNEFANB

  NÚCLEO CARACAS

                                                                                             

 



TENDENCIAS, MEGATENDENCIAS Y FACTORES DE CAMBIO

ANTE A LA PANDEMIA DEL COVID-19

 

 

 

 

 

 

 

 


DOCTORANTES:

Cillo Maione, Antonio

Hernández González, Nereida

Pérez Escobar, Sidual

Romero, Ana

Tovar Angulo, David

                                                                                                         Profesor: Dr. Miguel Álvarez Cádiz

 

 

Caracas, agosto de 2020




CONTENIDO

 

ÍNDICE GENERAL

 

INTRODUCCIÓN

 

1.- RETROSPECTIVA DE PANDEMIAS QUE HAN IMPACTADO AL MUNDO. EFECTOS

1.1 Económicos

1.2 Sociales

1.3 Demográficos

1.4 Nuevo Orden impuesto post pandemias.

 

2.- CRISIS E INCERTIDUMBRE. TENDENCIAS DE FUTURO.

 

2.1 El cambio epocal impuesto por el COVID-19 y sus aristas.

2.2 Megatendencias mundiales en el Siglo XXI, producto de la pandemia del COVID-19

2.3Transformaciones sociales en el proceso de globalización y mundialización en la actualidad.

 

3.- PROSPECTIVA COMO HERRAMIENTA ANTE LOS EFECTOS GLOBALES DEL COVID-19

 

2.4 La prospectiva en la construcción de futuribles.

2.5 La prospectiva como asidero en la construcción del futuro.

2.6 Proyectos prospectivos mundiales.

2.7 Fuerzas globales influyentes en la seguridad y desarrollo mundiales.

 

3.- GESTIÓN PROSPECTIVA EN EL DESARROLLO DE NUEVOS ESCENARIOS MUNDIALES.

 

3.1 Visiones y actitudes humanas ante el futuro por la pandemia del COVID-19.

3.2 La toma de decisiones en una realidad de cambio con elevada complejidad e incertidumbre.

3.3 Futuribles ante la pandemia del COVID-19.

 

4.- RUPTURA PARADIGMÁTICA COMO ALTERNATIVA A UN NUEVO ORDEN

 

4.1 Necesidad de una visión sociopoiética para la concepción sobre el futuro post pandemia COVID-19.

4.2 Ontología ante el futuro post pandemia

4.3 Epistemología sobre el futuro post pandemia.

4.4 Praxiología del futuro post pandemia.

4.5 El tiempo como recurso en la formación de escenarios prospectivos.

 

5.- REFLEXIONES FINALES

 

6.- REFERENCIAS

 

INTRODUCCIÓN

 

En la actualidad, la humanidad se ve amenazada por una enfermedad sin precedentes, causada por un virus de características particulares: el COVID-19. Pero, es valioso preguntarse ¿cuál es el origen de ambas palabras que han sellado los primeros meses de 2020, sinónimo de esta pandemia global que deja al momento millones de afectados y miles personas muertas?. Para el nombre covid-19, hay que remontarse al 11 de febrero de este año; en esa fecha, la Organización Mundial de Salud (OMS), dio a conocer el nombre de la enfermedad que comenzó a propagarse en la ciudad de Wuhan, China, desconcertando a los expertos en salud, por la manera exponencial en que sucedía. De acuerdo a la explicación de la OMS, el nuevo nombre se toma de las palabras "corona", "virus" y disease (enfermedad en inglés), mientras que 19 representa el año en que surgió (el brote se informó a la OMS el 31 de diciembre de 2019). Sin embargo, también, esa es la designación de la enfermedad causada por el virus, y la nomenclatura más escrita y pronunciada en lo que ha transcurrido del año 2020; lo cual no solo viene a ser una tendencia comunicacional, sino una megatendencia generadora de un cambio estructural, lo que propende a la imposición de un nuevo orden mundial.

 En la premisa de que el COVID-19 representa una amenaza global, exponencial y sin precedentes en la historia conocida, este trabajo se sustenta en las megatendencias como generadoras de cambio e imposición de “nuevos órdenes mundiales”; lo cual indubitablemente está ocurriendo en la actualidad con esta grave enfermedad. Es innegable que en los últimos cinco (05) años, las megatendencias del siglo XXI han cambiado de rumbo dramáticamente. Esto significa que las premisas de vida del hombre han cambiado, no solo de manera inusitada, sino con una rapidez vertiginosa que nos ha generado puntos de inflexión en la ontología, en la axiología, en la deontología y praxiología como civilización. Hoy más que nunca el axioma “darwiniano” de adaptarse o perecer, cobra más vida que nunca. Hoy nos enfrentamos como especie, a una de las mayores amenazas que nos imponen repensarnos en todas las dimensiones, ámbitos, forma de vida y hasta metas filosóficas y la forma de alcanzar la autorrealización.

    En tal sentido, con este trabajo se persigue generar reflexiones conducentes acerca de la globalidad y la generalidad de una pandemia, que no puede ni debe verse de manera sectorizada, ni desde los conceptos de país; sino como mundo, desde una nueva mirada del ser y de la cultura de paz; con visión de sistema global, en la consciencia de que lo que afecte a uno, nos afecta a todos. 

1.- RETROSPECTIVA DE LAS PANDEMIAS QUE HAN IMPACTADO AL MUNDO Y  SUS EFECTOS.

Para hacer prospectiva, indefectiblemente, se debe hacer retrospectiva; mirar hacia adelante implica mantener el rumbo trazado desde el pasado. Esto implica, mirar “atrás”, para ratificar lo posible y lo deseado y rectificar las estrategias que se están empleando para alcanzar o conquistar esos escenarios futuros a los cuales se desea acceder. En el caso que nos ocupa en este momento, es necesario hacer historia y ver como en ésta, hay dos grandes actores, que podrían ser catalogados como los dos grandes asesinos invisibles que son los virus y bacterias. Éstos, han causado efectos casi inestimables en la humanidad de diferentes maneras. Quizás, para el momento de su ocurrencia, no se les dio la lectura adecuada, por tanto, no fueron lo suficientemente comprensibles, medibles y cuantificables, sino, hasta años después de su ocurrencia; lo cual permitió realizar el inventario de sus efectos tanto materiales, como inmateriales en la humanidad y en la forma de vivir. Indudablemente, cada una de las pandemias vividas por el hombre han dejado huella y han impuesto nuevas megatendencias.

Ejemplo de pandemias en siglos pasados son la viruela, el sarampión, la gripe española, la peste negra, el SIDA, entre otros. Aunque algunas ya felizmente están erradicadas, sus efectos han causado más de ochocientos (800) millones de muertes en todo el mundo, sin contar con los efectos sociales, psicológicos, morales, económicos y en el desarrollo de las naciones que las sufrieron con mayor intensidad; sus efectos han sido eminentemente negativos, aunque por serendipia, también han tenido efectos positivos en la humanidad. Podemos ver que, en lo social, las pandemias han generado efectos psicológicos notables, huérfanos, hogares y sociedades, devastados, baja calidad de vida, servicios precarios, pero avances en medicina, sanidad y resiliencia social que han permitido a la humanidad avanzar y desarrollarse, mediante el establecimiento de nuevas políticas públicas tendentes a mejorar la calidad de vida y propiciar el desarrollo y la seguridad en todos los sentidos, para bienestar de la población.

Asimismo, en lo económico, los efectos más notables recesión, estancamiento, subdesarrollo social temporal, pero una vez trascendido, la resiliencia de los pueblos, les ha permitido alcanzar grandes niveles de desarrollo industrial. En el aspecto demográfico, pese a las drásticas reducciones de la población, el hombre ha establecido nuevas maneras de asociarse en comunidades, novedosas formas y modelos urbanísticos, nueva geometría geopolítica, con impactos y reacomodos en todos los ámbitos, entre un sinfín de adaptaciones a las condiciones impuestas por las referidas pandemias. En fin, es irrefutable que se ha dado la imposición de un nuevo orden mundial post pandemias; que ha requerido del ser humano una nueva manera de adaptarse para sobrevivir y perpetuar la especie.

Hoy, la humanidad enfrenta una pandemia inédita, de naturaleza y efectos, por ahora, desconocidos en su totalidad; lo cual amenaza de manera más creciente, agresiva, rápida y exponencial en sus efectos que pandemias anteriores: indiscriminada a la vida del hombre sobre la faz de la tierra; pues sus efectos demográficos, sociales, económicos, en todas las escalas, niveles y ámbitos, tienden a ser impredecibles, por la cantidad de variables no gobernables y de actores de diferentes posturas e intereses en el tablero de ajedrez mundial. El gran reto de la prospectiva para plantear escenarios futuros posibles (Futuribles) o futuros deseables (Futurables) en estas condiciones, es el estar frente a un fenómeno de proporciones dantescas, de naturaleza y solución desconocida, que cada día crece y lo hace menos abordable y, en consecuencia, menos asible. Esta connotación de la pandemia, hace al hombre como sujeto y a la vez objeto, sentirse en un estado de indefensión y vulnerabilidad, que le impide analizar un fenómeno que muta, crece y amenaza exponencialmente cada día.

La diferencia de pandemias anteriores, con la que actualmente vivimos, es que en una sociedad globalizada y mundializada, se hace casi imposible contener las formas de contagio, razón por la cual se expanden muy rápidamente; pudiendo llegar, como en efecto ocurrió entre los meses de marzo y abril, a cuarenta o cincuenta países en tan solo una semana. Siempre habrá epidemias, algunas más débiles que otras, pasa, ha pasado y pasará. Es imposible impedirlas en un mundo como el actual, por lo que hay que cambiar la forma de afrontarlas y aprender de los errores que se han cometido en el pasado. Históricamente todo periodo post pandémico genera un nuevo orden mundial, una nueva forma de vivir.

2.- CRISIS E INCERTIDUMBRE. TENDENCIAS DE FUTURO.

Según Morin (1990), es innegable, que el ser humano, complejo, cambiante, voluble, susceptible, individual, social, sea objeto y a la vez sujeto del cambio impuesto por las variables y actores que le circundan. Esto trae como consecuencia que sistémicamente, una conducta individual sea sumada a otra y tengamos las conductas sociales globalizantes que rigen a la humanidad y, que a la postre, sean las que originan las megatendencias, como las fuerzas incontenibles que por un tiempo determinado, rigen y signan el curso de la vida global.

Ante el riesgo cierto de la vida, tenemos conductas de miedo, que afectan los elementos que integran todo escenario estratégico (variables y actores) en un escenario global, regional, nacional, social y familiar. En estos estadios, la incertidumbre ansiedad o que además de crear zozobra ante un fenómeno inédito como el COVID-19, de hecho, aceleran los factores de cambio globales, generando nuevas tendencias de futuro. En pocas palabras, hombre y sociedad son sujeto de estos factores ineludibles de cambio, también conocidos como megatendencias.

Las megatendencias son fuerzas estructurales incontenibles, rectoras de la vida y generadoras de cambio que tienen profundas consecuencias sociales, económicas y políticas y transversalizan la vida del ser humano. Van más allá de las modas y tendencias comúnmente conocidas. Más o menos permanentes en el tiempo y susceptibles a una fuerza tanto o más grande que pueda reemplazarlas. Generan transformaciones en el proceso de la globalización y mundialización en la actualidad, creadoras de incertidumbre, alta complejidad en entornos difusos y de alta dificultad para la toma de decisiones. Indudablemente estamos en presencia de un cambio epocal, impuesto por el COVID- 19 como factor generador y que a la vez elimina otras megatendencias, que afecta de manera sistemática y transcompleja una serie de variables y ámbitos casi de manera insondable.

Como dijésemos anteriormente, una megatendencia, puede ser reemplazada por otra tendencia de alto impacto global, lo que revela que éstas no tienen el carácter de imperativo categórico. Es decir, no es absoluto o inamovible. Muestra de ello, es que en los últimos cinco (05) años las megatendencias han cambiado drásticamente, generando nuevas miradas ontológica, axiológica, lo cual reviste la imperiosa necesidad de adaptarse o perecer. Es fáctico e insoslayable, una nueva deontología global para hacer frente a esta amenaza a la vida.

  CAÍDA DE LA MEGATENDENCIA COMO IMPERATIVO CATEGÓRICO

           

      FUENTE: AIM/ONU

      El cuadro presentado revela el gran reto de la prospectiva actual en no solo determinar futuribles, sino intuir con gran velocidad los factores y agentes del cambio. Se observa cómo los escenarios prospectivos, visionados por las megatendencias hace cinco (05) años cambiaron drásticamente. En el año 2015, se tenían para el siglo XXI: en primer lugar, las migraciones como primer movimiento de globalización y mundialización; como allanador de diferencias entre los pueblos y agente de consumo y transculturización; seguido de las ciudades inteligentes, internet de las cosas (IdC) y la hiperconexión y como tercera la premiumización. Éste último fenómeno, signado por la fuerza de consumo protagonizada por jóvenes denominados como Generación Z, Millennials, Generación X, celebridades, entre otros. Este nicho de consumidores, afirma que están dispuestos a pagar un precio superior por un producto de “mayor calidad”, “low sweet” o “low fat”.

      Asimismo, podemos observar un giro en estas megatendencias en manos de cuatro (04) años, en 2019, cuando figura en primer lugar el súper consumidor, en segundo lugar la urbanización y su nueva geometría impuesta por las migraciones a gran escala y en tercer lugar el teletrabajo, como una manera de superar las barreras impuestas por las distancias físicas, económicas, ambientales, idiomáticas, políticas, entre otros. Este giro nos evidencia de cómo los agentes de cambio, aun relacionados, redirigen las necesidades laborales, de consumo y hasta la autorrealización del hombre, en lapsos dramáticamente cortos.

      Empero, estamos viviendo un golpe de timón sin precedentes en las historia; el cual está representado por un cambio de megatendencias en todas las dimensiones, en menos de seis (06) meses. Este giro es impuesto por la pandemia del COVI-19; y es que no hay escala, nivel, sector o ámbito que no haya sido impactado por esta enfermedad. Para marzo de 2020, tres (03) meses después de haberse descubierto este virus en China, las tendencias globales giran en torno a la preservación de la vida. La primera, la búsqueda de la salud, el bienestar para la preservación de la vida, la segunda está representada por la hiperconexión y el consumo digital; producto del necesario distanciamiento social y una forma de mantenerse vivos empresas y comercios. La tercera, una tendencia que no había figurado en los últimos años: la conciencia social y la bioética. Emerge como una verdadera necesidad de preservar la vida y la supervivencia del ser humano sobre la faz de la tierra.

      Como podemos ver, en prospectiva, nada está dicho, nada es determinante. Con esto, no se pretende demeritar o hacer perder valor a la prospectiva y todas sus maneras y métodos; por lo contrario, pretendemos vindicar la necesidad de tomar cada día más en serio esta disciplina y hacerla transversal a la vida del hombre. La humanidad no puede quedar a expensas de fríos modelos matemáticos, cuantitativos; tampoco en manos del empirismo que se diluye en el ensayo y el error. En atención a ello, es necesario hacernos de la prospectiva como herramienta fundamental para, primero visionar futuribles y futurables, sino escoger el mejor escenario de estos, con su respectiva estrategia para conquistar este futuro.

ESCENARIOS PROSPECTIVOS FRENTE AL COVID 19





      

       Es fundamental, en todo ejercicio prospectivo, plantearse escenarios posibles. Aunque el plano teleológico de este trabajo no está dirigido a la explicación detallada de futuribles o escenarios en detalle, es importante aclarar que la amenaza del COVID-19, las enfocamos como global; pues, atenta directamente contra la vida del ser humano sobre la faz de la tierra. En aras de ello, nos hemos planteado tres posibles escenarios ante esta enfermedad sin precedentes. Estos escenarios, atienden a las variables de orden global; van más allá de indicadores de gestión, está enfocado los aspectos de importancia toral como la consecución de la vacuna contra la enfermedad, el acceso a la población, las condiciones que permitan su compra y entorno político. Consideramos, que el paso principal de la prospectiva es el planteamiento de futuribles sobre grandes variables, ir al futuro, proyectarlas y retrotraerlas al presente, para luego plantear la estrategia para la toma de decisiones presentes que nos permitan conquistar y enfrentar ese futuro deseado o posible. En atención a ello, planteamos:

                  


          


          

PROSPECTIVA COMO HERRAMIENTA A LOS EFECTOS GLOBALES DEL COVID-19

Mirada prospectiva a una pandemia emergente.

Aprovechemos el estímulo que nos ofrece la corona crisis del COVID 19 para que las ideas que emergen hoy desde el pensamiento crítico latinoamericano y decolonial no se desvanezcan en el aire, para que insurjan prospectivamente desde nuestras casas de estudio, propuestas transformadoras que nos movilicen hacia la garantía plena del derecho a la salud y a una vida digna.

La prospectiva puede entenderse como el conjunto de tentativas sistemáticas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar las tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos o sociales, brinda marcos metodológicos para identificar y analizar eventos inesperados o sorpresivos, los cuales son percibidos como acontecimientos con baja probabilidad de ocurrencia, pero generan grandes impactos en caso de concretarse. La prospectiva ha de ser un mecanismo para la construcción de imágenes compartidas de futuro, a través de metodologías flexibles, cuyo producto debe tener trascendencia social y debe apuntar a la transformación de la sociedad.

La prospectiva no solo se encarga de estudiar el futuro, sino también de tomar acción en el presente, a través de políticas públicas, planes y presupuestos, esta tarea es todo un desafío a nivel internacional. Se considera importante para el estudio prospectivo que la comunicación entre diferentes actores, la concentración en el largo plazo, el consenso sobre prioridades y visión compartida del futuro, la obtención es el objeto de las metodologías empleadas en prospectiva y el compromiso con los resultados obtenidos y los objetivos a alcanzar son condiciones fundamentales para la construcción de escenarios.

Es importante dar un alto para señalar que interpretar los impactos del COVID 19 en la salud individual y colectiva de la población pasa por establecer desde que perspectiva de la salud vamos a mirar el conjunto de situaciones que están relacionadas con este acontecimiento. Por ello, desde el escenario donde emergen estas notas asumimos primeramente lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en relación a la salud (…) Es un Derecho Social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del Derecho a la Vida (…) (art 83). 

Sin embargo, para Sánchez (2020) sería un desacierto reducir la dimensión de la epidemia a la respuesta sanitaria, que es esencial y constituye una condición necesaria pero no suficiente para entenderla, combatirla  y superarla. Las dimensiones social, económica, política, ética y cultural deben ser estudiadas y entendidas. Allí están los determinantes y consecuencias de esta enfermedad, cuyos impactos y repercusiones en todos los órdenes de la vida aún están por verse.

Es necesario precisar el fundamento filosófico de la salud que creemos puede aproximarnos a garantizar dicho Derecho Constitucional, en este caso acudimos a la Salud Colectiva como corriente del pensamiento. Uno de sus más connotados referentes, Breilth (2019) señala que “la salud es un proceso dialéctico que existe siempre, es una lucha entre la vida y la muerte, entre el estado saludable y las condiciones que lo amenazan, es un proceso complejo social y, como tal, jamás deja de existir”. Como vemos, esta concepción se aleja de aquella mirada de la salud de carácter exclusivamente medicalizado, hegemónico y reduccionista que relaciona a la salud con la ausencia de la enfermedad, con los medicamentos, con el temor a la muerte, con lo biológico, con lo tecnocrático, además mercantilista, y por ello, funcional al modelo de producción capitalista.

Por lo antes mencionado, podemos decir que hablar de la salud como un proceso dialéctico, histórico y social relacionado con la enfermedad implica precisar que el mismo acontece en un territorio determinado, bien sea una comunidad, institución o el lugar de trabajo. Lugares que tiene una historia, que están compuestos por determinada estructura de clase y tiene su propia identidad cultural, en el que sus pobladores se sustentan de una determinada área de la economía y establecen entre sí y con su entorno no humano relaciones de poder, bien sean de reconocimiento o (des)conocimiento, hegemónicas, armónicas o contra hegemónicas, sustentables o de explotación.

La salud es también un proceso dialéctico porque no está completamente garantizada mientras no existan condiciones de posibilidad para la garantía de otros derechos tales como el trabajo digno, la vivienda, la alimentación, la educación, a la participación, al ambiente libre de contaminación. Todos estos aspectos y muchos otros componen la determinación social de la salud, la producción y reproducción social y el metabolismo sociedad naturaleza, las llamadas categorías fundamentales de la salud colectiva.

De la misma manera Sánchez (2020), asevera que en lo inmediato, los cambios de estilos de vida y el manejo progresivo, selectivo, estratificado del distanciamiento social y de la cuarentena solidaria son un desafío para las políticas; desafío que requiere de caracterización epidemiológica, análisis económicos, psicológicos y  culturales, enfoques desde diferentes disciplinas del saber y áreas del quehacer.

La Corona Crisis.

Como se expresara al inicio de este trabajo, desde inicios del año 2020 hasta la presente fecha, una partícula microscópica modestamente estructurada ha ingresado al organismo de más de seis (06) millones de personas en todo el planeta. Es un virus, llamado SARS-CoV-2,se detectó por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan, una importante ciudad comercial de la República Popular China, es el causante del COVID 19, un síndrome respiratorio capaz de crear perturbaciones que afectan el desempeño orgánico de las personas, especialmente las de aquellas que componen la población de la tercera edad y en quienes estén previamente afectados por enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la tuberculosis, el cáncer o el VIH y si no es tratada a tiempo, puede dejar importantes secuelas, inclusive llegar al punto de causar hasta la muerte.

La crisis ecológica (metabolismo sociedad naturaleza)

El SARS-CoV-2es un virus de origen zoonótico, producto de un Spillover o“derrame” en español, expresión que Quammen* (2020) asigna al momento en que cierta forma de virus o de microbios que provocan enfermedades, pasa de su portador no humano a su primer portador humano. En los últimos sesenta años se han acelerado los brotes zoonóticos, fundamentalmente desde animales silvestres, el 70 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes de origen animal proceden de la fauna silvestre, destacan entre estos brotesel virus Machupo (1959), Marburg (1967), Lassa (1969), Ébola (1976), HIV-1 (SIDA, 1981, desde el simio), HIV-2 (1986), Hendra (1994, desde el caballo), gripe aviar (1997), Nipah (1998, desde el cerdo), Nilo Occidental (1999), SARS (2003 desde el murciélago), gripe porcina (2003), gripe A (2009), virus MERS (2012), Ebola (2014-2016, desde el camello) y Covid 19 (2019-hoy, desde el murciélago) y según Daszak (2020) se ha calculado que, en los murciélagos, hay más de 5000 cepas de coronavirus esperando a ser descubiertas.

El geógrafo marxista David Harvey (2020) nos recuerda que los virus van mutando todo el tiempo, pero las circunstancias en las que una mutación se convierte en una amenaza para la vida dependen de acciones humanas. El ritmo consecutivo (hasta ahora no simultaneo) con el cual están apareciendo estas enfermedades infecciosas, especialmente en los países del sur global, empobrecidos, con la más elevada desigualdad social del planeta y abundante diversidad de vida silvestre, son una expresión de la crisis ecológica provocada por los excesos de los seres humanos en su relación con otros seres vivos no humanos y la pachamama, lo cual obliga a tomar medidas urgentes. Por su parte, Enrique Leff(2020) pensador de la ecología política latinoamericana advierte que gracias a los procesos de deforestación, quema y destrucción acelerada que padece la amazonia son elevadas las probabilidades que desde esta región emerjan las próximas epidemias del planeta.

El tráfico y la comercialización de animales silvestres (una industria prohibida en China desde el mes de febrero, generadora de 76.000 millones de dólares al año y que dejará sin trabajo a 14 millones de personas);la migración forzada de animales desde sus hábitats naturales por los efectos del cambio climático o por la expansión de la frontera agrícola; la ganadería intensiva; el extractivismo y la minería ilegal; la agricultura intensiva y la frontera agrícola; el uso de agrotóxicos y sus efectos en la migración de la fauna silvestre por la contaminación de suelos y fuentes de agua; así como la construcción de urbanismos y vialidad en territorios donde los animales domésticos y las personas entran en contacto con animales silvestres, son algunos ejemplos de procesos peligrosos propios del modelo de producción capitalista que provocan desequilibrios en el metabolismo sociedad naturaleza y facilitan la aparición de enfermedades infecciosas como el COVID 19.

La crisis en la producción de alimentos (determinación social)

Si bien el SARS-COV-2 es un virus que puede desaparecer como ya han desaparecido otros, tal como el SARS o el MERS, para Silvia Ribeiro (2020) puede suceder que surjan nuevas epidemias o que el COVID-19 se transforme en el COVID- 20 o el COVID-21 por otra mutación, porque desde la destrucción de los hábitats silvestres a las mega granjas de cría animal, todas las condiciones se mantienen intactas. Y en la producción de alimentos destaca, como una causa de la aparición de enfermedades de origen zoonótico en los humanos, la expansión de la frontera agrícola.

La frontera agrícola implica la deforestación de grandes extensiones de bosques para la siembra de pastos como alimento para el ganado criado intensivamente, o para cultivos comerciales incluyendo la soja y el maíz transgénico y también la palma aceitera para la producción de biocombustibles. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 80% de la deforestación tiene como objetivo liberar espacio para la producción agrícola. Para Cóilín Nunan (2020) a esta destrucción de los hábitats, a causa del avance de la agricultura industrial con agrotóxicos, se atribuye la emergencia de nuevos patógenos que afectan a los seres humanos, gracias al desplazamiento de animales silvestres hacia zonas cercanas a los asentamientos humanos y, por ende, creando más oportunidades para la transmisión de enfermedades.

Otra causa de la aparición de estos virus infecciosos de origen zoonótico es la cría industrial y masiva de animales para la producción de alimentos de consumo humano; especialmente pollos, pavos, cerdos y vacas. Para Ribeiro (2020) en la mecánica de aparición de las epidemias y pandemias de origen zoonótico un factor fundamental es la existencia de enormes cantidades de animales de cría confinados, hacinados e inmunodeprimidos, que alientan la mutación de los virus. Es importante destacar que para la prevención de diversas enfermedades a estos animales se les aplican antibióticos y antivirales y también se les expone a plaguicidas, Numan (2020) señala que los cerdos, los pollos y el ganado de cría intensiva padecen muchas enfermedades respiratorias e intestinales de carácter bacteriano, por lo cual, se estima que más del 70% de los antibióticos usados en el mundo se emplean en la ganadería.

Muchas organizaciones campesinas, pequeños productores, movimientos sociales entre otras organizaciones ecologistas, han realizado denuncias en contra de la resistencia bacteriana en los humanos originada por el consumo de alimentos cárnicos contaminados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha realizado un llamado desde 2017 a que “las industrias agropecuaria, piscicultora y alimentaria dejen de utilizar sistemáticamente antibióticos para estimular el crecimiento de animales sanos”.

Crisis Sanitaria y Corona-Crimen Imperialista contra la República Bolivariana de Venezuela.

La pandemia de COVID-19 no es solo una expresión mundial de la crisis ecológica, alimentaria, también nos devela una crisis sanitaria, geopolítica y social. Tanto en el Norte Global como en el Sur Global, la Corona Crisis o crisis producida por la pandemia del COVID-19 tiene repercusiones particulares según el contexto geográfico, político social, cultural y económico donde ella acontece.

Las políticas económicas Neoliberales aplicadas a lo largo de más de cuarenta años en los países del mundo occidental, es decir, Europa, América del norte y América del Sur, sometieron a los pueblos al desfinanciamiento y la precarización de sectores sensibles como el de los servicios públicos, la educación, el trabajo y la salud. La restricción presupuestaria y la limitación de la inversión social trajo consigo el abandono de estrategias como la Atención Primaria en Salud (APS) que priorizan la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, el desmontaje y privatización de los sistemas de salud, el despido del personal de los centros de atención a la salud, la flexibilización laboral, la disminución de salarios, la disminución en la cantidad de camas, el cierre de los servicios de emergencia, la eliminación de centros de investigación científica y epidemiológica, el cierre de centros de investigación de enfermedades infecciosas, la implementación de estrategias como la Cobertura Universal de la Salud auspiciada por la OMS y por el filantrocapitalismo en Salud, son algunas de estas medidas impuestas por instituciones crediticias como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y que han vulnerado el derecho a la salud de la población.

Para Harvey (2020) las advertencias hechas por la ocurrencia de anteriores pandemias, como el SARS, MERS, Ebola, no fueron suficientes para que los gobiernos entendieran la importancia de que los países debían contar con servicios públicos de atención a la salud. Ante los efectos políticos, sociales, económicos y sanitarios de la actual pandemia del SARS-Cov-2, Emanuel Macron desde Francia, Boris Johnson desde Inglaterra y Pedro Sánchez desde España han dado un giro en sus discursos neoliberales declarando la importancia de fortalecer en sus países a los sistemas públicos de salud mediante la atención gratuita y de calidad, el reimpulso de políticas públicas y la reivindicación de los trabajadores sanitarios con seguridad social y protección laboral, un giro de 180° en las políticas de estos Estados Liberales. Es importante recordar el descontento social que estalló meses atrás en estos países de Europa (Francia y España)y en América Latina (Chile, Brasil, Ecuador, Colombia, Perú) gracias a las medidas de austeridad y ajuste presupuestario que se aplicaron en detrimento de los intereses colectivos relacionados con la atención a la salud pero también con los desahucios, la flexibilización laboral, la extensión de la edad de jubilación, entre otros.

La República Bolivariana de Venezuela se constituye en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia (Art. 2, CRBV), por lo que la aplicación de cualquier medida semejante a las antes expuestas socavaría la garantía de los derechos sociales a los venezolanos y venezolanas, serian inconstitucionales. Por el contrario, acá en Venezuela se han impulsado políticas de Salud orientadas a garantizar el derecho a la salud, puedo afirmar que la más emblemática de las políticas públicas de la Revolución Bolivariana es la Misión Barrio Adentro, nacida en diciembre del año 2003 orientada a garantizar de manera gratuita, solidaria y universal este derecho a través de un Sistema Público Nacional de Salud, SPNS.

De la misma manera se ha procurado la formación de voceros y voceras comunitarias en promoción de salud y prevención de enfermedades, de profesionales en áreas de la medicina integral comunitaria, en enfermería, odontología, terapia ocupacional, entre otros, también se estimula la formación de postgrado en áreas de la gestión en salud pública, en epidemiologia, en medicina general integral, en áreas de especialidades clínicas y recientemente inició el Programa Nacional de Formación Avanzada en Salud Colectiva en articulación interinstitucional de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), la Universidad de Ciencias de la Salud (UCS) y el IAE “Dr Arnoldo Gabaldon”.

Complementariamente se ha constituido un modelo de atención integral con una infraestructura física y de gestión que permite llegar a los sitios más recónditos con las Áreas de Salud Integral Comunitaria en las que contamos con el apoyo de la misión médica cubana gracias a un convenio internacional entre Cuba y Venezuela.

Sin embargo, la aparición del COVID-19 en territorio nacional ocurre en momentos muy difíciles para el país, la crisis sanitaria en Venezuela se presenta por vías aún más infames que las de otros países. Tal como señala Pascualina Curcio (2020) desde diciembre del año 2014, Venezuela es víctima de un conjunto de medidas coercitivas y unilaterales del gobierno de los EE.UU que han derivado en un bloqueo económico severo, afectando directamente el funcionamiento social, económico e institucional del país y muy especialmente al sector salud. Con estas medidas se ha limitado no solo la compra de medicamentos sensibles para la población como: la Albúmina Humana, Inmunoglobulina y otros hemoderivados, reactivos de sangre, vacunas para la inmunización infantil, Antibióticos hospitalarios, Anestésicos y Antituberculosos, insumos para la reparación de equipos de diverso tipo desde tomógrafos hasta equipos de hemodinamia, material médico quirúrgico, material médico descartable; todo ello acompañado de una retención en la banca internacional de los fondos que el Estado venezolano destina para ello a través de proveedores.

Asimismo, la aplicación de estas medidas coercitivas y unilaterales ha impactado negativamente en la ejecución de muchos programas de atención a la salud destinados a la prevención de enfermedades, entre ellas, las de transmisión vectorial como la malaria, el mal de Chagas y el Dengue; afectando también el saneamiento ambiental y la contraloría sanitaria. Estas medidas criminales aplicadas por EEUU y solicitadas por sectores de la extrema derecha venezolana, han afectado directamente a más de cinco millones de venezolanos, entre ellos 2 millones 600 mil niños y niñas venezolanas que han visto limitadas su inmunización a enfermedades como la Meningitis, el Rotavirus e Influenza.

Un crimen de lesa humanidad que puede ser certificado con el informe presentado por los economistas Weisbrot y Sachs (2019) a la firma independiente denominada Centro de Investigación Política y Económica (CEPR por sus siglas en inglés), radicada en EEUU, El 25 de abril de 2019, donde manifiestan que las sanciones de EEUU hacia Venezuela han infligido, y progresivamente infligen, daños muy graves a la vida y la salud humana, incluidas más de 40.000 muertes entre 2017 y 2018; y que estas sanciones encajarían en la definición de castigo colectivo de la población civil, tal como se describe en las convenciones internacionales de Ginebra y La Haya, de las cuales Estados Unidos es signatario.

Por lo antes expuesto, nos preguntamos ¿Qué aportes podríamos dar desde nuestro doctorado para escapar de esta Crisis Sanitaria y de este corona-crimen? Consideramos primeramente que en un mundo Pluricéntrico y Multipolar, la relación de dependencia tecnológica, farmacéutica, financiera, cognitiva y científica que los países del sur global mantienen con los del norte global deben ser transformadas a relaciones armónicas y de interdependencia. Asimismo, la garantía del Derecho a la Salud debe pasar a ser un asunto de Seguridad y Defensa de la Nación y debemos prepararnos para consolidarlo en las áreas antes mencionadas.

De la Atención Médica Institucional al Cuidado Integral Comunitario.

En el marco de la lucha contra el COVID-19, aplanar la curva es una expresión que ya se ha hecho común en nuestro discurso cotidiano, hace referencia a la necesidad imperiosa de ejecutar acciones para impedir que el número de contagios exceda un máximo establecido y la pandemia pueda ser controlada .No ha sido nada fácil aplanar esa curva en un país asediado por medidas coercitivas y unilaterales, impedido de ofrecer una atención de calidad a su población, amenazado por una invasión militar imperial desde países vecinos y además ser receptor de miles de connacionales que retornan al país muchos de ellos contagiados del COVID-19.

Las estrategias utilizadas para evitar el contagio masivo y simultáneo del COVID-19 han sido el aislamiento social voluntario, el uso de tapabocas, el distanciamiento social y el lavado de las manos con agua y jabón. Son las recomendaciones hechas por la OMS y sugeridas también por la República Popular China quien las ejecutó con éxito en Wuhan evitando el contagio y propagación en otras ciudades; son las medidas aplicadas por un Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia que ha actuado con un carácter protector y preventivo, priorizando la cuestión socio-sanitaria y la seguridad social sobre lo económico, pero también son medidas recibidas con disciplina por un pueblo sensibilizado y organizado para actuar en pro de la garantía de su derecho a la salud.

Desde el norte Global pero con resonancia decolonial Max Haiven (2020) señala que gracias a la pandemia estamos develando el trabajo verdaderamente valioso de personas que están en la vanguardia de esta pandemia, aquellos dedicados a los cuidados mediante el trabajo silenciado de hombres y principalmente de mujeres que exponen sus vidas para protegernos en nuestro confinamiento desde el hogar, desde la calle, la comunidad o desde un centro de cuidados, personas que cuidan de niños y niñas, de abuelos y abuelas, de personas con discapacidad y de aquellos que no pueden atender sus necesidades básicas por si mismos, demostrando que también existen formas de cuidarnos unos a otros sin esperar respuestas de las instituciones del Estado ni de sus autoridades.

En contra de valores propios del modelo capitalista como lo son el individualismo, la competencia, la ganancia y el egoísmo emerge el paradigma de los cuidados integrales a la salud con valores de orden espiritual como el poder de la ayuda mutua, la solidaridad, la comunicación, la cooperación, la complementariedad y el reconocimiento, un rescate de la espiritualidad, que en palabras de Leonardo Boff (2012) “Ser espiritual es despertar a la dimensión más profunda que hay en nosotros, que nos hace sensibles a la solidaridad, a la justicia para todos, a la cooperación, a la fraternidad universal, a la veneración y al amor incondicional. Y controlar sus contrarios”.

Estos valores y una renovada espiritualidad nos permitirán organizarnos y responder rápidamente en la toma de decisiones colectivas y asumir la responsabilidad de nuestro destino postpandémico. Añade Boof que tenemos que cuidar de todo: de nosotros mismos, de los otros, que pueden salvarme o salvarles yo a ellos; de la naturaleza, para que no se vuelva contra nosotros con virus dañinos, con sequías desastrosas, con inundaciones devastadoras, con eventos climáticos extremos; cuidado con la Madre Tierra para que continúe dándonos todo lo que necesitamos para vivir, tal como lo estamos viviendo.

En complementariedad, Maristella Svampa (2020) propone que una vez superada la pandemia los países deberían priorizar tanto el fortalecimiento de un sistema nacional de salud y de cuidados, es una idea interesante que exige un abandono de la lógica mercantilista que favorece a los complejos farmacéuticos y de las tecnologías médicas y un redireccionamiento de las inversiones del Estado en las tareas de cuidado, así como el equilibrio y el cuidado de la Madre Tierra. Por su parte, Boaventura de Sousa Santos* (2020) nos describe su mirada de la realidad Al Sur de la Pandemia aclarando que en su opinión, el SUR no designa un espacio geográfico, sino un espacio-tiempo político, social y cultural, explica que el SUR es una metáfora del sufrimiento humano e injusto, causado por la explotación capitalista, la discriminación racial y la discriminación sexual.

Boaventura advierte que en situaciones de cuarentena, confinamiento y aislamiento social esas formas de sufrimiento se incrementan drásticamente, le inquietan la situación de violencia doméstica y de género que padecen niños, niñas y mujeres, así como la explotación laboral en el hogar de la que estas últimas son víctimas

RUPTURA PARADIGMÁTICA COMO ALTERNATIVA A UN NUEVO ORDEN

Necesidad de una visión sociopoiética ante la pandemia del covid-19

Para muchos, el aporte más destacable de Luhmann es la aplicación del concepto de autopoiesis, tanto en como observar la organización, como para comprender las realizaciones estructurales y discursivas de la sociedad y de los sistemas que se han derivado desde ella. Primordialmente, el concepto de autopoiesis surge para explicar entidades (inicialmente células), que se producen y mantienen mediante operaciones cuya función primaria consiste en mantenerse por efecto de sus propios estados. Esta innovación conceptual aparece a fines de la década de 1960 cuando Humberto Maturana y su equipo de la Universidad de Chile, motivados por responder la pregunta sobre la naturaleza de lo viviente, intentaron dar cuenta de los sistemas vivos, como unidades dotadas de autonomía e individualidad. Luhmann profundiza sustancialmente esta teoría y culmina divulgándola, al punto de constituirse en lo distintivo y, a la vez, lo más polémico de su obra. Dicho en breve, las diferencias entre las aproximaciones bio(auto)poiética (maturaniana) y la socia(auto)poética (luhmanniana) guardan relación con las características de los fenómenos a explicar (Arnold y Cadenas 2013), a saber: una es un fenómeno simplificado y amplio que aborda a todos los tipos de sistemas, válido solo para un grupo particular de conjuntos.

Por estos motivos preferimos distinguir entre un enfoque relativo a la autopoiesis biológica y el enfoque dedicado a los sistemas sociales que denominamos sociopoiesis. De aquello, entienden o difunden tres tipos de sistemas autopoiéticos: los vivos, los psíquicos y los sociales (Luhmann 1986, 1991). Como los sistemas sociales resultan de los enlaces que producen desde y en sí mismos, resulta fundamental indicar los elementos que los componen, identifican y diferencian. Desde esa posición, Luhmann (1991) identifica a las comunicaciones (y no a los individuos o sus acciones). Tal postura, constituye un renovado aporte para la comprensión de la sociedad,  ante la pandemia del COVID-19, la cual surgiría desde sus operaciones comunicativas, producidas en modos recurrentes y recursivos. Para la teoría sociopoiética el telos de la vida, no es el consenso o el poder, sino más bien una manifestación de la interacción compleja de los sistemas sociales, en este sentido las protestas de los desplazados, segregados o apartados de la comunidad, también forman parte de la vida; de manera equivalente la subjetivación, la individualidad o el cumplimiento de fines son más bien consecuencias de la misma comunicación necesaria como raza humana ante una amenaza global. Hasta el entendimiento es independiente del que tengan los sistemas participantes, quienes perfectamente pueden relacionarse sin comprender ni aceptar lo mismo. Más aun, cuando predominan los rechazos -también en aumento-, los sistemas sociales desarrollan mecanismos para garantizar su continuidad.

En fin, la postura que demanda el manejo pandemia y postpandemia, requiere del concurso de una nueva ontología del ser. No se puede aspirar el retorno de una normalidad que vivíamos hasta el 31 de diciembre de 2019, cuando apareció el COVID-19 en la palestra mundial. Es necesario, como afirmamos, desprendernos desde una nueva ontología hacia una nueva axiología mundial transversalizada por la cultura de paz. En cualquiera de los casos o formas en las que haya surgido el COVID-19, creado por alguien, producto de un animal, país o potencia, debemos entender que es una amenaza que no puede ni debe ser abordada desde la parcialidad, con visión sectorizante; es imperativo trascender los intereses particulares de economías, corporaciones o élites para poder afrontar exitosamente esta amenaza. Debemos pasar todo escenario posible por el tamiz de la cultura de paz. Eso demanda una nueva deontología social, global más humana, donde prevalezca el verdadero sentido del ser humano por sobre los intereses económicos de países, élites o corporaciones.

REFLEXIONES FINALES.

En el ámbito nacional, partiendo de la premisa de que la institución atiende y la comunidad cuida (Svampa, 2020) otra tarea importante para hacer frente a escenarios futuros, es aprovechar las experiencias de trabajo de los comités de salud para formular procesos alternativos de gestión participativa pero ahora desde una red de atención comunitaria complementada con los cuidados integrales a la salud; destacada importancia tendría indagar en la posibilidad de promover procesos de articulación de las diferentes formas de ejercicio del poder popular existentes en la comunidad pero desde una perspectiva despatriarcalizadora y decolonial.

Asimismo, para contribuir a disminuir procesos peligrosos que propicien la propagación de enfermedades infecciosas de origen zoonótico, siendo importante generar mayores conocimientos e intercambio de experiencias que permitan: estimular la práctica de la agroecología y la soberanía alimentaria como elementos de la seguridad y defensa de la salud; procurar el uso de sustancias ecológicamente amigables con la tierra y sus componentes en sustitución de los agrotóxicos; luchar en contra de la producción y consumo de alimentos transgénicos y promover el uso de semillas autóctonas; evidenciar los impactos de la resistencia bacteriana en los humanos causada por el consumo de alimentos cárnicos contaminados; estimular la cría ecológicamente sustentable de animales para consumo y finalmente formular propuestas para profundizar en el monitoreo sanitario, integral y epidemiológico, de la producción, importación y comercialización de alimentos de origen animal o vegetal que ingresan o se producen en el país para el consumo humano en sus variadas formas.

De igual manera, sería muy interesante generar reflexiones desde la sistematización de la experiencia del trabajo articulado de nuestras instituciones en la lucha contra el COVID 19 (FANB, seguridad ciudadana, educación, comunicación, cultura, deportes, alimentación, poder popular, entre otros) ya que ha dado muestra de la eficiencia del trabajo en equipo, esta dinámica debe mantenerse fortalecida y cohesionada, más allá del periodo postpandémico, como una nueva ética en las políticas públicas del estado venezolano.

Con la articulación de nuestras casas de estudios, Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, UNEFA, UBV, UCS “Hugo Chávez”, IAE “Dr Arnoldo Gabaldón”, entre otras, junto a nuestros institutos de investigación como el Instituto Nacional de Hipódromos (INH), IDEA, IVIC debemos ser capaces de generar estrategias para fortalecer y diversificar nuestra industria farmacéutica, alimentaria, cognitiva, comunicacional, cultural y de tecnología médica así como una profundización de nuestra identidad patria para procurarnos así nuestra Soberanía Sanitaria.

Debemos animarnos a revisar y reimpulsar nuestros programas de formación universitaria en salud; a rehumanizar la gestión de los establecimientos de atención médica y de cuidados a la salud así como garantizar que la institucionalidad del sector salud sea objeto de contraloría social por parte de la ciudadanía; también resulta importante formular pautas de saneamiento ambiental y de contraloría sanitaria desde un enfoque ecológicamente sustentable y también es pertinente proponer indicadores y categorías desde los fundamentos de la salud colectiva y de la epidemiologia crítica que sean útiles para la toma de decisiones en la toda la red de atención a la salud con participación popular. Lo anterior, constituye los factores clave estratégicos para acceder a cualquier escenario postpandémico de manera adecuada, sustentada, para poder enfrentar los inevitables imponderables de la prospectiva, acompañado de un proceso de sensibilización hacia un pensamiento que mire la salud desde la emancipación social, la solidaridad, el reconocimiento, la participación, el enfoque de género y la seguridad y defensa de la nación en quienes formamos parte de la institución de salud.

Es por ello, que desde la perspectiva de la salud colectiva, la epidemiologia crítica y la ecología política seria interesante activar una discusión transformadora y menos burocratista del tema ecológico y así estimular la discusión prospectiva de procesos peligrosos para la salud y la vida orientados a: formular indicadores y categorías complementarias desde las ciencias sociales para el estudio de enfermedades infecciosas y endémicas de transmisión vectorial; diseñar estrategias sustentables para la protección y defensa de la biodiversidad y de los recursos estratégicos no renovables; discernir acerca del poblamiento urbano y la crisis metabólica de la basura; impulsar el monitoreo ecológico integrado de la salud humana, animal y vegetal; estimular la organización, participación y movilización comunitaria en la protección y defensa ambiental; así como estimular el derecho al acceso al agua para consumo humano, el derecho a la ciudad y los derechos de la Pachamama en el marco del Buen Vivir.

      Necesidad de una visión sociopoiética para la concepción sobre el futuro post pandemia COVID-19: La actual emergencia sanitaria se convertirá, en breve, en una profunda crisis económica, social y laboral. Los jóvenes podrán continuar con sus estudios y formarse, pero ¿para qué futuro? Es evidente que se plantea una enorme incertidumbre.

      Es imperiosa la mirada del ser desde una nueva ontología ante el futuro post pandemia, lo que nos lleva indefectiblemente a una nueva epistemología para entender nuevos procesos y escenarios emergentes en lo emergente. Es necesario, el fortalecimiento de la nuevas axiología y deontologías humanas, para buscar la coherencia que nos permita alcanzar una praxiología acorde al nuevo orden mundial, que aunque muchos lo vean como algo sacado de la ciencia ficción o les suene a teoría conspirativa, indudablemente, la pandemia y el futuro posible post pandemia, nos impondrá un nuevo orden mundial al cual tendremos que adaptarnos o perecer.

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