COMPLEJIDAD, TRANSDICIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (VI
PARTE)
Electiva
III
Texto Analizado:
Planeación Prospectiva: Una Estrategia
para el Diseño del Futuro
Tomas Miklos y María Elena Tello
David C. Tovar
A. datocaan@hotmail.com
La prospectiva como disciplina, tiene
matices. En esta oportunidad, siguiendo el hilo conductor de esta serie de
productos relacionados con textos relacionados con la complejidad, la
transdisciplinariedad y la prospectiva, nos corresponde analizar la obra de
Miklos y Tello, relacionada con la planeación prospectiva para diseñar el
futuro. Si bien es cierto que, aún estando una gran parte de la comunidad
científica mundial, en el acuerdo de que la prospectiva es una ciencia
propiamente dicha, sino una disciplina que se vale de la ciencia y acoge, como
un paraguas infinidad de perspectivas, enfoques y métodos, por lo cual, tampoco
puede considerarse un paradigma propiamente. Para revelar la naturaleza amplia
y “variopinta” de la prospectiva, nos hicimos de esta obra para, inicialmente,
hacer ciertas precisiones de la concepción que tienen los autores acerca de la
prospectiva y, luego se esboza una síntesis del contenido de la obra.
En palabras de Miklos (2016), la
prospectiva es un conjunto de áreas del conocimiento, no solamente científicas,
sino paracientíficas también, que permiten comprometer la toma de decisiones en
función del futuro y, no necesariamente, en función del pasado. Se explaya en
su concepción diciendo que estamos acostumbrados a hacer planeación estratégica
en función del pasado; pero a ese pasado, hay que darle un toque particular, en
ir más allá de la probabilidad a la posibilidad. Es allí, donde se debe ampliar
la gama de posibilidades hacia el futuro, para regresar al presente, para así
tomar las mejores decisiones que tributen a la construcción del mejor de los
futuros posibles. Todo lo anterior, en palabras del autor, casado con la
planeación estratégica, que es el alma y razón de ser de la planeación
prospectiva. En palabras sencillas, la planeación estratégica, es llevar a cabo
las cosas que se han planeado prospectivamente.
Agrega el autor, que las generaciones
actuales y futuras, deberán tener como premisa de vida la adquisición de conocimientos
que le permitan poseer la flexibilidad y adaptabilidad a los cambios que impone
la vida; “a las condiciones y elementos emergentes que ni se imaginaban hacía
un momento”; tiene que ser lo que denominan los filósofos un “mundo líquido”
que se acomode a las circunstancias diversas. “En esta diversidad escogemos,
escogemos y volvemos a escoger el mejor de los futuros posibles” y de allí se
debe elaborar la planeación estratégica para la conquista de ese mejor futuro
posible. Se puede decir entonces, que la estrategia es el mejor de los caminos
posibles, para conquistar el mejor de los futuros posibles. Y hablamos de
conquistar, porque es imperativo hacerlo; nada sugiere que se vaya a dar. “La prospectiva
no se trata de simplemente proyecciones”.
Asimismo, Tello (2017), expresa que la mejor manera de predecir el
futuro es crearlo. En perfecta concordancia con Miklos. El futuro no debe
verse, menos en el diseño para la vida global, como unas condiciones y serie de
eventos predeterminados que se van a dar porque sí. Porque la tendencia así lo
predice. Es necesario tener en cuenta, que las tendencias, solo son un
referente de circunstancias que se están dando de manera real, es el presente
con un posible curso de acción; mientras que en lo que a futuro se refiere, no
es así. Precisamente, somos un actor que puede y debe influenciarlo, una vez
que he establecido los futuros posibles. Entonces es divisar, planificar para
alcanzar ese futuro, que muchas veces puede tornarse esquivo; razón por la
cual, se debe ver a la prospectiva como un proceso constante, iterativo,
recursivo, donde constantemente, quien se adentra en este mundo, debe estar
atento a los cambios sutiles para escoger, en ese proceso constate, iterativo,
de constrastación perenne, no solo la toma del mejor futuro posible, sino
acompañarlo de la estrategia y la táctica necesarias para hacer realidad ese
futuro o escenario no solo posible, sino deseado.
El elemento central del libro escrito
por los autores antes citados se sustenta sobre la premisa de que no solo es
factible conocer inteligentemente el futuro, sino que también es posible
concebir futuros alternativos, de entre ellos seleccionar el mejor y
construirlo estratégicamente de manera constante a medida que transcurre el
tiempo y nos acercamos o no, a lo planificado. Asimismo, se plantea que la prospectiva
es una visión holística, amplia de ciencia y no ciencia, integradora y no
parcial y desintegrada: además de aspectos cuantitativos, considera aquellos de
naturaleza cualitativa, permitiendo dar una apreciación más global; sus
relaciones e interacciones interdisciplinarias, son esencialmente dinámicas y
están basadas en estructuras evolutivas y no fijas o estáticas. Se concibe
el futuro como múltiple e incierto; más importante: su actitud hacia
el futuro es activa y creativa y no pasiva o sencillamente adaptativa; permite
conocer no uno sino varios futuros, así
como estudiarlos, evaluarlos y
seleccionar el más conveniente dentro de lo factible. El futuro debe
conquistarse y no esperar que sea algo “dable” por selección natural.
En palabras de los autores, la prospectiva
bien concebida, debe contemplar ciertamente, el futuro cercano como
una etapa para la construcción de
un futuro lejano más conveniente. Es así, como
en prospectiva se trabajan las acciones del presente en función del futuro
deseado probable y posible, sin por ello desaprovechar un pasado y un presente
conocidos con relativa suficiencia. En ese orden de ideas, se aprecia como
la planeación prospectiva es una herramienta que permite a las organizaciones
prepararse para enfrentar las situaciones que sobrevendrán en el futuro; ayudando
con ello a orientar sus esfuerzos hacia metas factibles de desempeño, por lo
cual es necesario conocer y aplicar los elementos que intervienen en el proceso
de planeación.
Solamente desde la mirada prospectiva,
se puede crear un futuro que se aproxima al ideal; ésta es necesariamente
participativa, coordinada, integrada y de compromiso genuina. La actitud
prospectiva, según Godet, se basa en cinco principios:
1. Ver a lo
ancho.
2. Ver lejos.
3. Ver
profundamente.
4. Pensar en
el factor humano.
5. Asumir
riesgos.
Aunque Godet considera que se deben
agregar también: 1. Ver diferente. Pensar fuera de la caja, cuidar de los
clichés y desarrollar miradas colectivas. 2. Ver juntos. No es el “príncipe” el
que debe tomar las decisiones, ni tampoco la élite de intelectuales, políticos
o empresarios. 3. Tener el rigor de una no-disciplina intelectual. La planeación
prospectiva estratégica se utiliza para obtener: flexibilidad estratégica,
capacidad de respuesta estratégica, capacidades dinámicas, competencias
dinámicas.
En esta obra, se concibe la planeación
estratégica sustentada en la elaboración de escenarios mediante la visualización
de escenarios futuros no solo posibles, deseables para la sociedad, esta se
sitúa en la expansión de posibilidades el futuro y se retrotrae hacia el
presente para tomar las mejores decisiones. Para ello, resulta necesario tomar
en cuenta todos los elementos que podrían impactar o afectar el camino hacia el
futuro, con vista a establecer objetivos y estrategias para luego determinar
qué recursos son los que permitirán ese tránsito. No se debe olvidar que
prospectiva y estrategia son indisolubles. La prospectiva nos lleva a
visualizar y a escoger el mejor de los escenarios posibles, mientars que la
estrategia nos lleva a escoger el mejor camino posible para alcanzar ese
escenario.
Es importante acotar que está
estructurada en cuatro grandes secciones. Dentro de la primera, se presentan
elementos retrospectivos y argumentaciones en torno a la concepción del estudio
del futuro de manera general, terminando por ilustrar claramente las ventajas
de la prospectiva por sobre las otras técnicas y su aporte a la metodología de
la planeación como herramienta por excelencia de la prospectiva. La prospectiva
se nos presenta como una alternativa cualitativamente diferente. Constituye una forma distinta
de pensar y concebir eventos sobre
el porvenir, no solo intenta concordar, sino
que nos impone la acción que demanda el compromiso de
conquistar el futuro; no esperarlo.
Asimismo, la obra evidencia la
conceptualización y la relación de la prospectiva con la planeación, así como
su metodología propiamente dicha. La prospectiva parte del futuro. Mantiene un
amplio horizonte, interesándose por eventos a largo plazo. Rebasa así, tanto
las situaciones coyunturales como el énfasis otorgado generalmente a las
continuidades. Es en el futuro donde se inicia la configuración del porvenir
que deseamos. La fase normativa trata entonces de responder a las interrogantes
acerca no solo el futuro posible, sino el deseado; además de lo que debemos
hacer para conquistar ese futuro.
Sobre la base de lo anterior, se puede
decir que la prospectiva se basa en la concepción de que el futuro depende del
conjunto de decisiones que se tomen y logren implantar desde hoy, pero a la
vez, es producto del viaje del pensamiento al futuro y su regreso al presente,
para iniciar la fase de determinación estratégica y factibilidad orienta la
definición de directrices que hagan posible el futuro deseable. La conquista de
ese escenario mejor posible.
Continuando en el texto, en su segunda
parte, se plasman casos de estudio del futuro, enfatizando sus objetivos y
dirección. Se describen las siete (07) técnicas cualitativas y las cuatro
cuantitativas mayormente empleadas en trabajos de naturaleza prospectiva. En su
tercer aparte, se comentan diversos aspectos de la prospectiva como un enfoque
de mayor trascendencia aun en el futuro, particularmente defendiendo su
conveniencia en tiempos de crisis y su aporte apistémico. Y, a manera de colofón, la cuarta sección, muestra en forma de
anexos, indicaciones para la selección de técnicas e instrumentos más adecuados
para cada caso particular que llegara a presentarse, forma de fichas, ocho
técnicas cualitativas y tres cuantitativas adicionales (a las descritas en el
texto), tres técnicas mixtas (cuanti-cualitativas) y los diez instrumentos más
utilizados en este ámbito.
A la luz de lo anteriormente expresado,
vemos que cada autor en este vasto campo de la prospectiva, tiene sus
particularidades ontoepistémicas, que fortalecen el carácter holístico pero no
reduccionista de la prospectiva; esto no solo revela su naturaleza compleja,
sino lo transcomplejo, transepistémico y transdisciplinario de este conjunto de
áreas del saber, como expresa Miklos, lo cual requiere de un pensamiento
flexible, adaptativo, que tienda lo “liquido”, para metrafóricamente, expresar
la necesidad de flexibilidad, adaptación y plasticidad cerebral requeridas para
hacer verdaderas prospectiva y estrategia.
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