martes, 4 de agosto de 2020

COMPLEJIDAD, TRANSDICIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (VI PARTE)


COMPLEJIDAD, TRANSDICIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (VI PARTE)
Electiva III
Texto Analizado:
Planeación Prospectiva: Una Estrategia para el Diseño del Futuro
Tomas Miklos y María Elena Tello

David C. Tovar A.  datocaan@hotmail.com

La prospectiva como disciplina, tiene matices. En esta oportunidad, siguiendo el hilo conductor de esta serie de productos relacionados con textos relacionados con la complejidad, la transdisciplinariedad y la prospectiva, nos corresponde analizar la obra de Miklos y Tello, relacionada con la planeación prospectiva para diseñar el futuro. Si bien es cierto que, aún estando una gran parte de la comunidad científica mundial, en el acuerdo de que la prospectiva es una ciencia propiamente dicha, sino una disciplina que se vale de la ciencia y acoge, como un paraguas infinidad de perspectivas, enfoques y métodos, por lo cual, tampoco puede considerarse un paradigma propiamente. Para revelar la naturaleza amplia y “variopinta” de la prospectiva, nos hicimos de esta obra para, inicialmente, hacer ciertas precisiones de la concepción que tienen los autores acerca de la prospectiva y, luego se esboza una síntesis del contenido de la obra.
En palabras de Miklos (2016), la prospectiva es un conjunto de áreas del conocimiento, no solamente científicas, sino paracientíficas también, que permiten comprometer la toma de decisiones en función del futuro y, no necesariamente, en función del pasado. Se explaya en su concepción diciendo que estamos acostumbrados a hacer planeación estratégica en función del pasado; pero a ese pasado, hay que darle un toque particular, en ir más allá de la probabilidad a la posibilidad. Es allí, donde se debe ampliar la gama de posibilidades hacia el futuro, para regresar al presente, para así tomar las mejores decisiones que tributen a la construcción del mejor de los futuros posibles. Todo lo anterior, en palabras del autor, casado con la planeación estratégica, que es el alma y razón de ser de la planeación prospectiva. En palabras sencillas, la planeación estratégica, es llevar a cabo las cosas que se han planeado prospectivamente.
Agrega el autor, que las generaciones actuales y futuras, deberán tener como premisa de vida la adquisición de conocimientos que le permitan poseer la flexibilidad y adaptabilidad a los cambios que impone la vida; “a las condiciones y elementos emergentes que ni se imaginaban hacía un momento”; tiene que ser lo que denominan los filósofos un “mundo líquido” que se acomode a las circunstancias diversas. “En esta diversidad escogemos, escogemos y volvemos a escoger el mejor de los futuros posibles” y de allí se debe elaborar la planeación estratégica para la conquista de ese mejor futuro posible. Se puede decir entonces, que la estrategia es el mejor de los caminos posibles, para conquistar el mejor de los futuros posibles. Y hablamos de conquistar, porque es imperativo hacerlo; nada sugiere que se vaya a dar. “La prospectiva no se trata de simplemente proyecciones”.
Asimismo, Tello (2017),  expresa que la mejor manera de predecir el futuro es crearlo. En perfecta concordancia con Miklos. El futuro no debe verse, menos en el diseño para la vida global, como unas condiciones y serie de eventos predeterminados que se van a dar porque sí. Porque la tendencia así lo predice. Es necesario tener en cuenta, que las tendencias, solo son un referente de circunstancias que se están dando de manera real, es el presente con un posible curso de acción; mientras que en lo que a futuro se refiere, no es así. Precisamente, somos un actor que puede y debe influenciarlo, una vez que he establecido los futuros posibles. Entonces es divisar, planificar para alcanzar ese futuro, que muchas veces puede tornarse esquivo; razón por la cual, se debe ver a la prospectiva como un proceso constante, iterativo, recursivo, donde constantemente, quien se adentra en este mundo, debe estar atento a los cambios sutiles para escoger, en ese proceso constate, iterativo, de constrastación perenne, no solo la toma del mejor futuro posible, sino acompañarlo de la estrategia y la táctica necesarias para hacer realidad ese futuro o escenario no solo posible, sino deseado.
El elemento central del libro escrito por los autores antes citados se sustenta sobre la premisa de que no solo es factible conocer inteligentemente el futuro, sino que también es posible concebir futuros alternativos, de entre ellos seleccionar el mejor y construirlo estratégicamente de manera constante a medida que transcurre el tiempo y nos acercamos o no, a lo planificado. Asimismo, se plantea que la prospectiva es una visión holística, amplia de ciencia y no ciencia, integradora y no parcial y desintegrada: además de aspectos cuantitativos, considera aquellos de naturaleza cualitativa, permitiendo dar una apreciación más global; sus relaciones e interacciones interdisciplinarias, son esencialmente  dinámicas  y están basadas en estructuras evolutivas y no fijas o  estáticas. Se concibe el futuro como múltiple e incierto;  más importante: su actitud hacia el futuro es activa y creativa y no pasiva o sencillamente adaptativa; permite conocer no uno sino varios futuros, así como  estudiarlos,  evaluarlos  y seleccionar  el más conveniente dentro de lo factible. El futuro debe conquistarse y no esperar que sea algo “dable” por selección natural.
En palabras de los autores, la  prospectiva bien concebida, debe  contemplar ciertamente,  el  futuro  cercano  como una  etapa  para la construcción  de un  futuro  lejano más conveniente.  Es así, como en prospectiva se trabajan las acciones del presente en función del futuro deseado probable y posible, sin por ello desaprovechar un pasado y un presente conocidos con relativa suficiencia. En ese orden de ideas, se aprecia como la planeación prospectiva es una herramienta que permite a las organizaciones prepararse para enfrentar las situaciones que sobrevendrán en el futuro; ayudando con ello a orientar sus esfuerzos hacia metas factibles de desempeño, por lo cual es necesario conocer y aplicar los elementos que intervienen en el proceso de planeación.
Solamente desde la mirada prospectiva, se puede crear un futuro que se aproxima al ideal; ésta es necesariamente participativa, coordinada, integrada y de compromiso genuina. La actitud prospectiva, según Godet, se basa en cinco principios:
1. Ver a lo ancho.
2. Ver lejos.
3. Ver profundamente.
4. Pensar en el factor humano.
5. Asumir riesgos.
Aunque Godet considera que se deben agregar también: 1. Ver diferente. Pensar fuera de la caja, cuidar de los clichés y desarrollar miradas colectivas. 2. Ver juntos. No es el “príncipe” el que debe tomar las decisiones, ni tampoco la élite de intelectuales, políticos o empresarios. 3. Tener el rigor de una no-disciplina intelectual. La planeación prospectiva estratégica se utiliza para obtener: flexibilidad estratégica, capacidad de respuesta estratégica, capacidades dinámicas, competencias dinámicas.
En esta obra, se concibe la planeación estratégica sustentada en la elaboración de escenarios mediante la visualización de escenarios futuros no solo posibles, deseables para la sociedad, esta se sitúa en la expansión de posibilidades el futuro y se retrotrae hacia el presente para tomar las mejores decisiones. Para ello, resulta necesario tomar en cuenta todos los elementos que podrían impactar o afectar el camino hacia el futuro, con vista a establecer objetivos y estrategias para luego determinar qué recursos son los que permitirán ese tránsito. No se debe olvidar que prospectiva y estrategia son indisolubles. La prospectiva nos lleva a visualizar y a escoger el mejor de los escenarios posibles, mientars que la estrategia nos lleva a escoger el mejor camino posible para alcanzar ese escenario.
Es importante acotar que está estructurada en cuatro grandes secciones. Dentro de la primera, se presentan elementos retrospectivos y argumentaciones en torno a la concepción del estudio del futuro de manera general, terminando por ilustrar claramente las ventajas de la prospectiva por sobre las otras técnicas y su aporte a la metodología de la planeación como herramienta por excelencia de la prospectiva. La prospectiva se nos presenta como una alternativa cualitativamente diferente.  Constituye  una  forma  distinta de pensar y concebir   eventos sobre el  porvenir,  no  solo  intenta  concordar,  sino que nos impone la acción que demanda  el  compromiso  de conquistar el futuro; no esperarlo.  
Asimismo, la obra evidencia la conceptualización y la relación de la prospectiva con la planeación, así como su metodología propiamente dicha. La prospectiva parte del futuro. Mantiene un amplio horizonte, interesándose por eventos a largo plazo. Rebasa así, tanto las situaciones coyunturales como el énfasis otorgado generalmente a las continuidades. Es en el futuro donde se inicia la configuración del porvenir que deseamos. La fase normativa trata entonces de responder a las interrogantes acerca no solo el futuro posible, sino el deseado; además de lo que debemos hacer para conquistar ese futuro.
Sobre la base de lo anterior, se puede decir que la prospectiva se basa en la concepción de que el futuro depende del conjunto de decisiones que se tomen y logren implantar desde hoy, pero a la vez, es producto del viaje del pensamiento al futuro y su regreso al presente, para iniciar la fase de determinación estratégica y factibilidad orienta la definición de directrices que hagan posible el futuro deseable. La conquista de ese escenario mejor posible.
Continuando en el texto, en su segunda parte, se plasman casos de estudio del futuro, enfatizando sus objetivos y dirección. Se describen las siete (07) técnicas cualitativas y las cuatro cuantitativas mayormente empleadas en trabajos de naturaleza prospectiva. En su tercer aparte, se comentan diversos aspectos de la prospectiva como un enfoque de mayor trascendencia aun en el futuro, particularmente defendiendo su conveniencia en tiempos de crisis y su aporte apistémico. Y, a manera de colofón,  la cuarta sección, muestra en forma de anexos, indicaciones para la selección de técnicas e instrumentos más adecuados para cada caso particular que llegara a presentarse, forma de fichas, ocho técnicas cualitativas y tres cuantitativas adicionales (a las descritas en el texto), tres técnicas mixtas (cuanti-cualitativas) y los diez instrumentos más utilizados en este ámbito.
A la luz de lo anteriormente expresado, vemos que cada autor en este vasto campo de la prospectiva, tiene sus particularidades ontoepistémicas, que fortalecen el carácter holístico pero no reduccionista de la prospectiva; esto no solo revela su naturaleza compleja, sino lo transcomplejo, transepistémico y transdisciplinario de este conjunto de áreas del saber, como expresa Miklos, lo cual requiere de un pensamiento flexible, adaptativo, que tienda lo “liquido”, para metrafóricamente, expresar la necesidad de flexibilidad, adaptación y plasticidad cerebral requeridas para hacer verdaderas prospectiva y estrategia.


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