COMPLEJIDAD, TRANSDICIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (VII PARTE)
Electiva
III
Texto Analizado:
Disertación
Nº3. Dr. Miguel Álvarez Cádiz.
David C. Tovar
A. datocaan@hotmail.com
Esta tercera disertación a comienzos de
la unidad curricular, se iniciaba con cinco interrogantes generadoras de
dialógica, a las cuales en este momento, podemos dar respuesta con facilidad;
sin embargo, para el momento de confrontarlas, no teníamos la solidez
conceptual y epistémica para responderlas rápida, precisa y fácilmente, como
quizás podamos hacerlo en este momento, luego de transitar por un complexus de
posturas, compendios, tendencias, métodos y perspectivas que dan cuenta de cómo
se puede abordar la prospectiva. Esas interrogantes generadoras de dialógica
fueron las siguientes:
¿Son
escenarios prospectivos, predicciones o descripciones de lo que puede suceder?
¿Existe un método matemático para planificar los escenarios prospectivos?
¿En un contexto de incertidumbre y turbulencia, cómo es posible la calidad de las decisiones?
¿Cuáles elementos son inherentes a la planificación por escenarios?
¿El modelo de escenarios matemáticos sustituye a la Planeación Estratégica o la complementa?
¿Existe un método matemático para planificar los escenarios prospectivos?
¿En un contexto de incertidumbre y turbulencia, cómo es posible la calidad de las decisiones?
¿Cuáles elementos son inherentes a la planificación por escenarios?
¿El modelo de escenarios matemáticos sustituye a la Planeación Estratégica o la complementa?
Quizás, por
serendipia, abordemos estas interrogantes como producto final de unidad
curricular, lo cual es valioso, por la autoevaluación que podemos hacernos una
vez transitado ese camino y la carga ontoepistémica propuesta al inicio. El thelos de incluir la prospectiva en la
toma de decisiones es la forma más adecuada de, no solo visionar escenarios
futuros posibles (futuribles) y futuros deseables (futurables), sino de darle
vida a través de la planificación es lograr disminuir la incertidumbre en el
proceso de toma de decisiones, para obtener un producto de planificación
adecuado a los tiempos que puede estar viviendo la organización o el entorno.
Las mutaciones de lo circundante, y la velocidad con que la cual ocurren, cambian
drásticamente, las expectativas para el logro de la misión planteada.
Mucho se ha
hablado de la planificación estratégica como un proceso se basa a la toma de
decisiones con indicadores de gestión, cuadro de mando integral, matriz DOFA,
entre otros. Ciertamente, son indicadores valiosos, reales, de gran
importancia, pero de proyección futura limitada, pues son una instantánea de la
situación del ámbito interno o externo de un ente determinado. Revelan las
fortalezas, amenazas, oportunidades o amenazas para la toma de decisiones
gerenciales para el presente; generan estrategias agresivas, defensivas,
adaptativas o de supervivencia, pero no poseen el valor para crear futuribles
en su verdadera dimensión. De allí que la prospectiva, en palabras de Tomás
Miklos, es un área de convergencia de ciencia y paraciencia, donde hay
elementos intangibles, que juegan un papel fundamental en la creación de
futuribles o futurables. En atención a esto, la prospectiva cobra fuerza con
métodos más globalizantes y menos reduccionistas; ejemplo de ello son el método
Delphi, Mic Mac, Mactor, entre otros, que aun siendo más costosos, por la cantidad
de actores o informantes que debe abordar para obtener información para determinar
posibles factores de cambio o tendencias, revelan la naturaleza profunda del
pensar, sentir o actuar de las masas; realidad que no puede ser abordada de
manera óptima desde el punto de vista de los métodos cuantitivos puros.
El campo de la
gestión estratégica ha emergido en el escenario de dirección organizacional,
como un cambio a la Gerencia Estratégica, la cual sin perder su naturaleza para
plantear y alcanzar objetivos, la hacen insuficiente en su aplicación por
distintas variables como los cambios epocales, sociales, económicos, fenómenos
naturales, hasta enfermedades y pandemias, han obligado a las organizaciones a ver más
allá del pasado y del presente, para tratar de ver el futuro, escoger el mejor
futuro posible y plantear la mejor estrategia para alcanzarlo y conquistarlo. Para la apropiada visualización de
futuribles, se debe hacer uso de tres elementos clave:
- Análisis de los factores del cambio.
- Tendencias.
- Hechos portadores del futuro.
Estos tres
elementos van a permitir construir escenarios prospectivos diversos, de donde
se puede escoger el más apropiado o deseable que de acuerdo al análisis y
evaluación de los actores involucrados tomarán la decisión adecuada y de allí
se generarán productos o elementos importantes para una organización como lo
son la Misión, la Visión y los Objetivos Estratégicos, los cuales permitirán
elaborar un Plan Estratégico de corto, mediano o largo plazo y se generarán
proyectos adecuados para así construir el futuro. De modo, que
en esta construcción podemos definir a los actores y variables intervinientes,
como factores primordiales del cambio y de los que se pueda hacer frente a éste
inexorable aspecto de la vida; lo cual nos permitirá las posibilidades que
tenemos para el futuro inmediato. Todo este proceso prospectivo, que
definitivamente ayuda a la planificación estratégica, se convierte en un reto
para las organizaciones de cualquier tipo, porque dependiendo de cuál sea el
equipo que elabore esos escenarios será el futuro de esa organización y de la
actitud a conquistarlo; aplicable a sociedades y a megasociedades.
En esta
planificación estratégica, como el camino más adecuado para conquistar ese
escenario futuro más favorable o deseable, pues no es dable por selección
natural; es precisamente como proyectando el pasado al presente y éste al
futuro, se puede regresar al presente para tomar las mejores decisiones
estructurales para allanar o preparar ese camino al futurible o futurable. Este
proceso es de contrastación constante, iterativo y recursivo para poder
identificar en un escenario de turbulencia, de lógica difusa, los factores de
cambio o tendencias; de este modo, ese mejor escenario deseado, se mantendrá
siempre a la vista.
La prospectiva
se sirve de métodos cuantitativos y cualitativos para hacer posible ese
escenario prospectivo por medio de la estrategia. En nuestro criterio, ese
método es la táctica que permite llevar a cabo la estrategia. Toda estrategia
sigue “en el aire”, hasta que una táctica lo lleva a la praxis. Esta praxis,
tradicionalmente, se ha centrado en uno u otro enfoque; pero es necesario
hacerse no solo del método matemático para la prospectiva. Ciertamente, hay
factores observables, intangibles, como el compromiso verdadero de los actores,
quienes con su voluntad y entrega, pueden prever, “olfatear” los factores de
cambio que ningún ordenador o programa informático puede detectar. Recordemos,
que la prospectiva es un área de confluencia de ciencia y paracienca, donde la
condición humana, la intuición, la experiencia, el anhelo y la necesidad de
alcanzar metas filosóficas de vida, juegan un papel toral en la determinación
de escenarios prospectivos, construcción de no solo de estrategias, sino de la
escogencia de la mejor estrategia a seguir. Lo anterior obedece a que cada
futurible, idealmente, debería poseer su estrategia correspondiente; si cambia
o se escoge otro escenario, esa estrategia debe ser adaptada al nuevo escenario
prospectivo escogido.
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