domingo, 28 de junio de 2020

Disertación 1. La complejidad como enfoque teórico de estudio de la realidad

Frank Bermúdez

            La posición epistemológica de la teoría de la complejidad es reconocer en principio la dificultad para aprehender la realidad: el eterno dilema de las ciencias sociales, su aspiración de objetividad, el esfuerzo por develar la relación sujeto-objeto como si en ello se centrara todo el problema de la aprehensión. Morin, el mayor exponente de esta teoría, reacciona contra el reduccionismo de la simplificación y la desintegración/aislamiento de los elementos contenidos en esa realidad convertidos en categorías análisis que sólo son capaces de funcionar analíticamente en la estructura de pensamiento desintegrado que las genera y considera.

“Así es que nuestro punto de vista cuenta con el mundo y reconoce al sujeto. Más aún, presenta a uno y otro de manera recíproca e inseparable: el mundo no puede aparecer como tal, es horizonte de un “eco-sistema” del eco-sistema, horizonte de la physis, no puede aparecer si no es para un sujeto pensante, último desarrollo de la complejidad auto-organizadora. (Morin, 1989: 38)

            La primera reacción de la complejidad como basamento teórico es contra el pensamiento y la lógica occidental –devenidas del racionalismo de la ilustración- Por ejemplo el término Indoamérica cuando este continente no tiene nada que ver con la India. Esos rasgos de las ideas y del discurso son lógicas simplificadoras y simplificantes: “Las fisuras y los desgarros en nuestra concepción del mundo no solamente se han vuelto enormes hiatos, sino que además esos hiatos dejan entrever, cómo bajo el caparazón de un crustáceo en mutación, como bajo el desmembramiento de un capullo, los fragmentos aún no ligados entre sí, la nueva piel aún plegada y encogida, la nueva figura, la nueva forma. (Morin, 1989: 21)”

            Otro asunto es el rechazo a las visiones totalizadoras –otra faceta de reduccionismo- La preeminencia del concepto de totalidad induce a las alternativas dualistas clásicas que se oponen o existen como azar/necesidad, azar/necesidad o cualidad/cantidad:

“Lo que queremos desarrollar ahora, más allá del reduccionismo y del holismo, es la idea de unidad compleja, que enlaza al pensamiento analítico-reduccionista y al pensamiento global, en una dialectización cuyas premisas proponemos. Esto significa que si la reducción —la búsqueda de unidades elementales simples, la descomposición de un sistema en sus elementos, el origen de lo complejo en lo simple sigue siendo un carácter esencial del espíritu científico, no es ni la única ni, sobre todo, la última palabra.(Morin, 1989: 50)”

            Por último, es interesante señalar la relación de la teoría de la complejidad con la teoría de sistema. Sobre esto, es suficiente decir dada la estrechez de estas notas, que a partir de la noción de sistema como unidad se rescata el concepto de integralidad de los elementos complejos que componen la realidad. En este sentido, la totalidad no es la sumatoria de las partes sino la capacidad epistemológica de aprehender cada elemento integrado que compone esa unidad. Al fin y al cabo, cada teoría siempre aspira esa aprehensión y comprensión de la realidad con categorías de análisis que, en definitiva, son productos del ejercicio epistemológico y de la aspiración validez de cientificidad.

            En nuestro caso personal, en particular como historiador, el distanciamiento de la teoría marxista tan involucrada en el pensamiento historiográfico desde la década de los 60s del siglo pasado –Escuela de los Annales- que nos influyó grandemente, encontramos en la visión sistémica, en principio y el reconocimiento de la realidad siempre como una complejidad, nos amplia la capacidad de entendimiento tanto del pasado como del presente. Entender, por ejemplo, que la economía no tiene el determinismo que la asignó la exégesis del materialismo histórico y que, en todo caso, la fuerza histórica que tiene el desarrollo de las fuerzas productivas –como categoría de análisis marxista- dentro de una sociedad, en un momento dado, no justifica la preeminencia de lo económico sobre otras estructuras presentes en la realidad social. La complejidad, entonces, pasa por considerar lo político, lo social y hasta el azar como factores de interacción que, en muchos casos, no cambian por efectos o causa de otros sino que pueden ser capaces de autorreferenciarse en tanto, sistemas abiertos que interactúan con un entorno complejo.

Bibliografía

--MORIN, Edgar (1989). Introducción al pensamiento complejo. Disponible en: http://cursoenlineasincostoedgarmorin.org/images/descargables/Morin_Introduccion_al_pensamiento_complejo.pdf

 


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