Frank Bermúdez
La posición epistemológica de la
teoría de la complejidad es reconocer en principio la dificultad para
aprehender la realidad: el eterno dilema de las ciencias sociales, su
aspiración de objetividad, el esfuerzo por develar la relación sujeto-objeto
como si en ello se centrara todo el problema de la aprehensión. Morin, el mayor
exponente de esta teoría, reacciona contra el reduccionismo de la
simplificación y la desintegración/aislamiento de los elementos contenidos en
esa realidad convertidos en categorías análisis que sólo son capaces de
funcionar analíticamente en la estructura de pensamiento desintegrado que las
genera y considera.
“Así
es que nuestro punto de vista cuenta con el mundo y reconoce al sujeto. Más
aún, presenta a uno y otro de manera recíproca e inseparable: el mundo no puede
aparecer como tal, es horizonte de un “eco-sistema” del eco-sistema, horizonte
de la physis, no puede aparecer si no es para un sujeto pensante, último
desarrollo de la complejidad auto-organizadora. (Morin, 1989: 38)
La primera reacción de la
complejidad como basamento teórico es contra el pensamiento y la lógica
occidental –devenidas del racionalismo de la ilustración- Por ejemplo el
término Indoamérica cuando este continente no tiene nada que ver con la India.
Esos rasgos de las ideas y del discurso son lógicas simplificadoras y
simplificantes: “Las fisuras y los desgarros en nuestra concepción del mundo no
solamente se han vuelto enormes hiatos, sino que además esos hiatos dejan
entrever, cómo bajo el caparazón de un crustáceo en mutación, como bajo el desmembramiento
de un capullo, los fragmentos aún no ligados entre sí, la nueva piel aún
plegada y encogida, la nueva figura, la nueva forma. (Morin, 1989: 21)”
Otro asunto es el rechazo a las
visiones totalizadoras –otra faceta de reduccionismo- La preeminencia del
concepto de totalidad induce a las alternativas dualistas clásicas que se
oponen o existen como azar/necesidad, azar/necesidad o cualidad/cantidad:
“Lo
que queremos desarrollar ahora, más allá del reduccionismo y del holismo, es la
idea de unidad compleja, que enlaza al pensamiento analítico-reduccionista y al
pensamiento global, en una dialectización cuyas premisas proponemos. Esto
significa que si la reducción —la búsqueda de unidades elementales simples, la descomposición
de un sistema en sus elementos, el origen de lo complejo en lo simple sigue
siendo un carácter esencial del espíritu científico, no es ni la única ni,
sobre todo, la última palabra.(Morin, 1989: 50)”
Por último, es interesante señalar
la relación de la teoría de la complejidad con la teoría de sistema. Sobre
esto, es suficiente decir dada la estrechez de estas notas, que a partir de la
noción de sistema como unidad se rescata el concepto de integralidad de los
elementos complejos que componen la realidad. En este sentido, la totalidad no
es la sumatoria de las partes sino la capacidad epistemológica de aprehender
cada elemento integrado que compone esa unidad. Al fin y al cabo, cada teoría
siempre aspira esa aprehensión y comprensión de la realidad con categorías de
análisis que, en definitiva, son productos del ejercicio epistemológico y de la
aspiración validez de cientificidad.
En nuestro caso personal, en
particular como historiador, el distanciamiento de la teoría marxista tan
involucrada en el pensamiento historiográfico desde la década de los 60s del
siglo pasado –Escuela de los Annales- que nos influyó grandemente, encontramos
en la visión sistémica, en principio y el reconocimiento de la realidad siempre
como una complejidad, nos amplia la capacidad de entendimiento tanto del pasado
como del presente. Entender, por ejemplo, que la economía no tiene el
determinismo que la asignó la exégesis del materialismo histórico y que, en
todo caso, la fuerza histórica que tiene el desarrollo de las fuerzas
productivas –como categoría de análisis marxista- dentro de una sociedad, en un
momento dado, no justifica la preeminencia de lo económico sobre otras
estructuras presentes en la realidad social. La complejidad, entonces, pasa por
considerar lo político, lo social y hasta el azar como factores de interacción que, en muchos casos, no cambian
por efectos o causa de otros sino que pueden ser capaces de autorreferenciarse
en tanto, sistemas abiertos que interactúan con un entorno complejo.
Bibliografía
--MORIN,
Edgar (1989). Introducción al pensamiento complejo. Disponible en: http://cursoenlineasincostoedgarmorin.org/images/descargables/Morin_Introduccion_al_pensamiento_complejo.pdf
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