LA
INTELIGENCIA EN EL MARCO DEL PENSAMIENTO COMPLEJO Y LA COMPLEJIDAD
PARADIGMÁTICA
Abog.
Esp. Julio César Mancheño Cañas. Doctorante de la Universidad Nacional Experimental
de la Fuerza Armada (UNEFA) núcleo Caracas. Correo electrónico:
juliocesarmancheno@gmail.com
Lo complejo se vincula
a la ignorancia, la confusión, la incertidumbre o el caos. No se puede resumir,
ni orientarse en un término. Hoy por hoy, nosotros estamos en una situación de
límite franqueable donde debemos tomar conciencia, trágicamente de las
necesidades de vinculación y de solidaridad, trabajando la incertidumbre, para
revertirla, y que no cunda lo complejo como irremediable.
Lo complejo se
considera llamativo y de actualidad, todo entrelazado. La certeza de lo
complejo, apunta más a la disciplina, teoría o una nueva religión, de acuerdo a
la comprensión del conocimiento de las ciencias (políticas, sociales,
económicas, militares, biológicas, entre otras). No es un discurso articulador,
sino prometedor, sobre el avance del conocimiento, al servicio de la humanidad.
La riqueza del
pensamiento científico pasa por los antagónicos, concurrentes y
complementarios, que concurren en la teoría de la complejidad, dentro del
desarrollo de la sistémica, la cibernética y los nuevos diálogos o teorías de
la información. Plataforma de la complejidad.
La complejidad tiene
que ver con la aparición de los cambios, del devenir, de la constitución de
nuevos órdenes, convertido en principio constitutivo y explicativo. Es pensar
en el desorden, como orden a la incertidumbre, lo aleatorio y lo eventual, del
caso o acontecimiento.
La complejidad es un
modo de pensamiento que vincula tanto el orden de las cosas, lo universal y lo regular
o propio de cada sociedad. En la historia del pensamiento occidental, la verdad
se entiende como ordenada, coherente e igual, acorde a su tiempo histórico. En
la antigüedad en cambio, se pensaba que aceptar la realidad del devenir y del
desorden (político, social, económico o de cualquier orden) que conducía
inevitablemente a la irracionalidad o como mínimo al escepticismo, del momento.
Protágoras, define la
visión múltiple de la verdad, en lo necesario que se hace en tolerar y
legitimar: la diversidad y la contradicción, en un proceso de conocimiento,
resaltando, lo no simplificable o reducible del pensamiento, sino su
diversidad.
Lo único realmente
complejo es la realidad misma, que desborda el pensamiento y de lo cual no
podemos tener ningún conocimiento directo, sino, fenomenológico. No hay
jerarquía entre las cosas complejas o simples, son caras distintas de la misma
moneda. Por ello, el pensamiento complejo, tiene como disposición de apertura
ante la crisis, la simplificación y la reducción del paradigma existente, que
puede transformarse por los precursores de la complejidad que son la
ignorancia, la incertidumbre y la confusión, uniéndolos en un método o anti
método, para el nacimiento de un paradigma alternativo, de ser el caso.
El todo, como la suma
de sus partes, es la concepción de Bertalaffy, caracterizado en la teoría de
los sistemas; que es dinamizada, por Kuhn, y plantea los desafíos que trae
nuestra vida personal, cultural e intelectual en la construcción de una
estrategia compleja de pensamiento, como proxemica: relacionada con las
costumbres culturales y la territorialidad e influencia en el comportamiento comunicativo,
estudiado por Edward Hall.
La ciencia es el
producto social e histórico de una comunidad humana, determinada por tradiciones,
instituciones, motivos e intereses, no sólo teóricos, sino de diversos órdenes,
de tal manera, que el procedimiento científico de formulación del conocimiento
está condicionado a los mismos intereses, según Kuhn. Por ende, el paradigma
es, por tanto, un instrumento analítico, heurístico y de análisis teórico,
metodológico e histórico, de uso político, bajo determinado contexto.
La inteligencia es una
sola, pero no es un fenómeno unívoco porque al carecer de contenido adopta
diversas formas. El ser humano es una unidad sistémica que integra lo
biológico, lo psicológico y lo social; es una totalidad donde el pensamiento se
encuentra íntimamente relacionado con cada uno de los procesos, sean cognitivos,
afectivos o volitivo conativos. Por lo tanto la inteligencia, se halla presente
en cada una de las diversas formas de actividad psíquica, en todos los procesos
de conocimiento. Es decir, que la inteligencia puede
incrementarse y por ende también disminuir. Ésta modificación es posible por
medio de la estimulación cultural, de modo que si se ofrece un medio
privilegiado de estímulos, el pensamiento se enriquece y la inteligencia se
desarrolla, lo contrario disminuye. La inteligencia es
entonces un indicador del desarrollo de cada individuo y también de cada
especie. Sí las sociedades limitan el conocimiento (la inteligencia) y su
acceso a los medios de producción, desfiguran lo real, y como resultado, no es
posible el pensamiento complejo, ni el cambio de paradigma.
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