jueves, 4 de junio de 2020

COMPLEJIDAD, TRANSDISCIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (PARTE I)


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
DOCTORADO EN SEGURIDAD Y DEFENSA INTEGRAL DE LA NACIÓN

Caracas, junio de 2020
Textos Analizados:
Pensamiento Complejo Edgar Morin.
Disertación Nº 1. Dr. Miguel Álvarez Cádiz

David C. Tovar A.

datocaan@hotmail.com, davidctovara@gmail.com
PENSAMIENTO COMPLEJO, TRANSDISCIPLINARIEDAD Y PROSPECTIVA (PARTE I)
ELECTIVA III . TEMA: DISERTACIÓN 1
          Desde las dos últimas décadas del siglo XX, el término complejidad tomó una gran relevancia a nivel mundial, gracias al sociólogo Edgar Morin (1992), quien hablara por primera vez, para ese entonces, de lo que ahora conocemos como “Pensamiento Complejo”. Esta forma de pensamiento, ha calado muy alto en el ámbito académico, incluso, hay universidades dedicadas exclusivamente en todos los niveles, al estudio del pensamiento “moriniano”. En esencia, el pensamiento complejo, en palabras de su creador, “busca reducir las brechas y desigualdades existentes entre los seres humanos, siendo éstas, de cualquier índole o naturaleza”; “El pensamiento complejo, no es una metodología para resolver problemas; nada más alejado de la realidad; no posee reglas, algoritmos, ni métodos específicos, por eso es una forma de pensar integradora que invoca el sentido de completud, la integración, no es lineal y da cabida al azar, por tanto, no puede ser catalogada como una teoría”.
           Sobre la base de lo anterior, emerge el carácter humanista de este pensamiento, su piedra angular es el ser humano; es por y para sí. Donde todo el entramado de realidades, eventos, acciones, retroacciones e interacciones, apuntan a estadios superiores del ser; es decir, tiene carácter biofílico; quizás, por esta naturaleza, además del pensamiento y sentir político de su autor, contrarios a muchos intereses económicos, políticos y “sociales” de grupos de poder que siempre han existido, se intentó soslayar, pero dado su gran valor y aporte integrador de las ciencias “duras” y las sociales, se ha mantenido con el pasar del tiempo y cobrando cada día más fuerza en la praxis, dado lo convulso y cambiante de los diversos ámbitos de la vida, de las amenazas globales, regionales, nacionales, de fenómenos naturales, enfermedades, economías, procesos medulares en todos los sectores, que requieren ser abordados desde una visión integradora y no separada, para su verdadera comprensión.
            La palabra complejo, se deriva de “complexus”, entramado; análogo al concepto de lo textil; donde un débil hilo, entramado con cientos o miles de débiles hilos iguales a éste, forma la tela que nos viste, el kévlar que detiene una bala o la fina, delicada, pero a la vez, fuerte tela del paracaídas que evita la fatal caída de una persona que salta al vacío desde las alturas. Este concepto integrador de las aparentes debilidades y fortalezas ocultas en los elementos dispersos y, de lo que se presupone irrelevante o incompatible, irreconciliable, excluyente, es lo que a fin de cuentas nos propone el pensamiento complejo. Valiéndome del anterior ejemplo de los compuestos textiles, los cuales vistos desde lejos, no nos muestran sus fibras, nos auxilian para evidenciar que en toda situación o fenómeno, existe un patrón  basado en principios; ese diseño complejo que lo diferencia de lo complicado. Ese patrón que requiere ser detectado, determinado a través de la mirada compleja, no lineal, voluble, variable y aleatorio de la realidad, a fin de comprenderla y dar respuestas a interrogantes de valor toral en la vida del ser humano.
         Por lo anteriormente afirmado, es menester hacer un inciso, que permita zanjar lo complejo de lo complicado. El pensamiento complejo como se dijo, es de naturaleza incierta, voluble, variable, indeterminada, no intencionada, aleatoria y azaroza, es decir, influenciada por el azar; pero no por ello, se debe catalogar como caótica. En palabras de Morin (Ob. Cit), “es necesario explicar que lo complicado no necesariamente es complejo; lo complicado está regido por el caos, que es muy distinto al azar”. De lo anterior, podemos entonces afirmar, que se debe “hilar fino”, a la hora de describir o catalogar fenómenos, situaciones, objetos o sujetos de investigación como complejos o complicados. Lo complicado llama a todo aquello donde no existe el sentido de lo “complexus” y se nos presenta como una “madeja”, difícil de abordar y desenredar, a diferencia del tejido, el cual, al ser halado por el hilo adecuado, podemos deshacer o desintegrar sin mayor dificultad.  El azar, en el pensamiento complejo, la da cabida a la posibilidad o probabilidad, en una gama de escenarios; mientras que el caos no es precisamente regido por estos dos conceptos anteriores; se diluye y se atomizan las probalidades y posibilidades de leer un patrón. 
             Es así, como  a diferencia de las teorías, el pensamiento complejo no tiene leyes, ni postulados; sino que posee principios; entre los cuales destacan el de dialogicidad o dialogía, que propugna la naturaleza ambivalente de la realidad; precisamente es la ambivalencia y no la exclusión lo que rige las leyes físicas, naturales, los aspectos morales o éticos del ser humano, entre otros. Por ejemplo, en la física, al peso se le opone la normal; a la fuerza centríuga, la centrípeta; al día, la noche; al bien, el mal; se complementan y dependen uno del otro para existir y deben coexistir; no son excluyentes. Tenemos el principio de Recursividad o Recursión, el cual tradicionalmente se ha ejemplificado como la tradicional muñeca rusa Matrioshka, la cual alberga en su interior a una muñeca igual pero de menor tamaño; este principio nos habla de que los fenómenos o realidades se pueden replicar desde escalas inimaginablemente grandes como de Multiverso hasta escalas infinitesimalmente pequeñas como el gravitón; ejemplo de ello, la fuerza de gravedad, la energía, el moviniento, entre otros.
           Cuando se comprenden sin dificultad los anteriores principios, se visualizan otros, como la Hologramaticidad, que nos ilustra la interdependencia dialógica, pero esta vez del todo con la parte y la noción de completud interdependiente. Hagámonos de la idea del rompecabezas. En palabras de expertos en este hobby, “armar el rompecabezas, es la imposición de la inteligencia humana sobre el caos, a través del paciente control de variables”. Es este orden de ideas, sobreviene también la idea de que el apasionado no alcanza el clímax de su obra si extraviase una pieza; su obra, estaría inconclusa, desprovista de su thelos, que no es más que estar completa y correctamente armado, la completud. Asimismo, ¿Qué papel juega la pieza extraviada en manos de una persona ajena al sentido del hobby y de su rol en el mundo al cual pertenece?; es así, como en palabras sencillas, podemos decir que el todo no es nada sin la parte y la parte no es nada sin el todo; ¿Podríamos aplicarnos a los seres humanos este principio?.
              Dicho lo anterior, y sobre la base de la existencia de diversos principios que sustentan el pensamiento complejo, considero que una vez citados y explicados someramente los tres (03) anteriores, se complementan con el principio de Sistematicidad o Sistémico; según Szekely (2018), sin adentrarnos en la Teoría General de Sistemas (TEG), es imposible no mencionarla como un principio del Pensamiento Complejo; es precisamente éste, el que sustenta su naturaleza integradora. No se concibe este pensamiento sin la visión sistémica, de macrosistemas, mesosistemas y microsistemas, pues, imbrica las naturaleza del hombre, su entorno y del pensamiento complejo; los  transversaliza y los sistematiza con conceptos indisolubles de la transdisciplinariedad (lo cual trataremos en su oportunidad). Lo sistémico, nos revela la importancia de la expansión del pensamiento para pasar de la simple definición al concepto globalizador, pero no mutilante; es decir, para no caer en la trampa del reduccionismo que sacrifica al todo o la del holismo, que sacrifica la parte diluyéndola en en océano del todo. Ambos extremos sesgan la visión de la complejidad .
              A la luz de lo anteriormente expuesto, podemos hacer algunas reflexiones importantes acerca del pensamiento complejo; comenzando por decir que éste busca elevar la capacidad humana para conectar las múltiples dimensiones de la realidad para hacerla más comprensible. Se evidencia que el mundo es un todo indisociable, con pensamientos ambiguos y desorganizados, los cuales deben ser analizados más desde la complejidad que de la complicación; de manera multidisciplinaria y multireferenciada, para poder “dar lectura” a esa realidad aparentemente complicada o caótica que impacta la vida y el vivir del hombre y de su entorno. El hombre, como sistema abierto, con cogniciones, emociones y conductas modificables, es el sujeto de mayor complejidad sobre la faz de la tierra, por su autonomía, su individualidad y su necesidad de alcanzar metas constantemente, que van desde la satisfacción de necesidades básicas como el comer o dormir, hasta las más elevadas y etéreas metas filosóficas de vida. A fin de cuentas, el problema de la complejidad, ha pasado a ser el problema de la vida y del vivir; se trata de enfrentar la dificultad de pensar y de vivir; lo cual, solo el ser humano puede superar con su capacidad consciente de imbricar, de ir contracultura, contra el pensamiento reduccionista moderno nos ha sido impuesto: a separar, a reducir a descontextualizar, y no a tejer, integrar y a contexualizar la realidad en la cual vivimos, para comprenderla  y, a fin de cuentas, vivirla mejor.
Referencias :
Morin, E. (1992). From the concept of system to the paradigm of complexity. Journal of Social and Evolutionary Systems. 15 (4): 371–385
Szekely, E.; Mason, M. (2018). Complexity theory, the capability approach, and the sustainability of development initiatives in education. Journal of Education Policy.


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