Frank Bermúdez
Este material impacta
definitivamente en mi experiencia como gerente público en los último 20 años,
durante la Revolución Bolivariana y lo hace de una manera que se puede
considerar casi despiadada porque revela muchos de errores y fallas que he
visto en diversas instituciones, por no decir que todas. En realidad la
planificación ha sido una de nuestras tremendas falencias. Pero es que ni
siquiera puedo pensar que erramos en posiciones deterministas que consideran el
presente para predecir, pronosticar o prever, al contrario nuestra experiencia
siempre fue reactiva.
Por ejemplo, no hay cosa más inútil
en la administración pública que el POA (Plan Operativo Anual) Ese papel de
trabajo uno lo ve convertirse a lo largo del año en una especie de formalismo
que, a la mitad del período, ya no tiene sentido ni justificación porque las
urgencias han cambiado todo el panorama y estamos ocupados en un 80% de tareas
que nada tienen que ver con el bendito POA. A mitad del período nos encontramos
que el futuro inmediato cambio incluso las urgencias de mes anterior. Pudiera
pensarse que esta estrategia forma parte de cumplir con el plan nacional
derivado del Plan de la Patria, pero cuando, al tiempo, uno mira hacia atrás no
puede dejar de sentirse ingenuo.
El problema es que no aplicamos un
sentido prospectivo real y efectivo, no miramos que somos el enemigo número en
América Latina para los EEUU y la prospectiva, como herramienta metodológica de
planificación, no la utilizamos y, sí lo hacemos, pareciera ser de la forma
menos objetiva. ¿Cuánto de prospectiva tiene el Plan de la Patria (PDP) ? Sin
duda, no conocemos en nuestro país un instrumento prospectivo tan hermoso. La
visión de Comandante Chávez en el año 2012, es sorprendente y se inscribe como
un instrumento que sirve, no solamente para Venezuela, sino para los países
oprimidos del mundo.
El PDP es una construcción de
futuro, tal y como plantean los autores. Es tan visionario que las mentalidades
precarias del sector opositor venezolano se burlan y hacen mofa de él porque no
entienden su carácter científico. … “la Prospectiva parte del futuro; concentra
la atención sobre el porvenir, imaginándolo a partir del futuro y no del
presente. La prospectiva no busca "adivinar" el futuro sino que
pretende construirlo. Lo construye a partir de la realidad, siempre en función
de la selección de aquellos futuros que hemos diseñado y calificado como posibles
y deseables (Miklos y Tello, 2007: 16)”
En ese sentido encontramos grandes
contradicciones entre la visión prospectiva del PDP y la planificación real. Al
reflexionar sobre el PDP no cabe ninguna duda sobre la previsión de los
escenarios futuros conflictivos planteados por el imperialismo. Ahora bien, el
desarrollo de este plan maestro, desde nuestro punto de vista, contiene los
objetivos desarrollados y sobre ellos debemos concentrarnos con actitud
perseverante –acaso la superación del rentismo, la necesidad de desarrollo
integral no es una URGENCIA. Sin embargo, no dejamos de ser reactivos ante lo
coyuntural. Claro está, en el fondo de todo, está la estrategia terrible y
despiadada de los EEUU que nos obliga permanentemente a reaccionar porque las
estrategias del imperialismo son cambiante en la que la revolución se
fortalece.
Entonces, ¿Cuál es la visión
prospectiva que debemos tener como centro crítico de ataque imperial? Nuestra
prospectiva debe ser capaz de prever estos escenarios. Reconocemos una
inteligente y excelente prospectiva política de poder de nuestro presidente
Nicolás Maduro, se mantiene la prospectiva y el compromiso social de la
revolución a pesar del bloqueo criminal yanqui y, en economía, avanzamos a la
diversificación productiva que no hará libres y soberanos materialmente, pero
creo que los escenarios deben ser resistentes a la coyunturas que se van a
seguir planteando. Por lo tanto, profundizar la revolución, con visión
prospectiva, es realizar planes que se cumplan cabalmente. Cierto es, hemos
avanzado mucho en este sentido en este mar de tormentas planteados por nuestra
aspiración alternativa y justa de ser libre e independientes, cada vez más
valoramos la importancia de planificar forzando los escenarios deseados,
reduciendo la reacción por la tarea prevista y en el tiempo oportuno. En ello
nos va la revolución, creo que no volverán a sorprendernos atacándonos en
nuestras debilidades.
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