domingo, 5 de julio de 2020

Apuntes de interés del libro Prospectiva Estratégica para las empresas y territorios de Michel Godet y otros autores

En la medida que estudiamos más la prospectiva como herramienta estratégica de planificación más interés despierta en nosotros como estudiosos de la realidad y en la aspiración de ser profesionales útiles que aporten su grano de arena al desarrollo integral de la Nación.

            Este material clarifica muchos aspectos que ya habíamos visto en la conferencia que dio este científico francés en la Universidad de Externado en el año 2016. Insistimos que la el vértice de la prospectiva es su paradigma según el cual el futuro no se predice sino que se construye. Vaya principio fundamental para mirar el futuro y qué oportunidad para las ciencias sociales en general. Esta aspiración, además de ruptura paradigmática, es pragmática porque es instrumental.

            Este doble juego, conceptual y fáctico, se corresponde con una metodología prospectiva cuya consideración es que:

“Como el futuro cae en el campo de la voluntad, la prospectiva debe tener como objetivo la eficacia de la acción. No hay porqué construir una teoría de la acción, más bien hay que construir una ciencia de la práctica que, antes que una simple aplicación de los métodos científicos a los problemas humanos, constituya un verdadero cambio de perspectiva; el objeto no es observar el futuro a partir del presente, sino observar el presente a partir del futuro. (Godet, 2009, pag.16)”

            Observar el presente a partir del futuro requiere tomar en cuenta lo azaroso y aleatorio del entorno, pero además la diferencia de los tiempos de ocurrencia de las variables seleccionadas de cara al porvenir. “La interdependencia de actividades con temporalidades diferentes exige escoger una medida común: un horizonte determinado (Idem)”. Pero cada una de ellas debe estar preparada o con la condición previsiva de poder reformularse, de acuerdo a la aparición de variables no esperadas. Esto implica entonces, determinar el ritmo de desarrollo o evolución de cada variable y cuál es la expectativa de su cambio dentro de la planificación.

            En este sentido el problema de la incertidumbre que puede generar el azar es tratado por Godet de la siguiente manera:

“La incertidumbre sobre el futuro puede medirse gracias al número de escenarios que se reparten el campo de lo probable. En principio, mientras más elevado es ese número, mayor es la incertidumbre. Pero sólo en principio, pues también es necesario tomar en cuenta la diferencia de contenido entre los escenarios: los más probables pueden ser muy afines o muy opuestos. (Ibidem, pag.22)

            La construcción de escenarios es crítica para la prospectiva. Estos escenarios pueden ser afines o contradictorios. Cuando son afines es menester identificar las variables comunes y las variables diferentes. Cuando los escenarios son afines se dice que el grado de incertidumbre es bajo con una estrategia arriesgada y consistente que sea resistente a las posibilidades de evolución de las variables.

            Si el grado de incertidumbre es elevado entonces debería cubrir más de la mitad de los escenarios planteados y un 80% de probabilidades de ocurrencia, sobre todo si los escenarios, al no ser afines, presenten condiciones contradictorias entre ellos. Entonces es necesario echar mano de estrategias flexibles.

            Estos aspectos metodológicos y otros de igual interés e importancia son fundamentales para darle carácter científico a la prospectiva. En la medida que los cambios en el entorno se vayan tornando más veloces y acelerados se deberá afinar esta herramienta científica para enfrentar el futuro con mayor éxito y en el mayor poder de control de las incertidumbres. Sin duda, un reto muy duro y exigente para el científico que pretende construir futuro. Construcción ideal que debe sobreponerse a cambios cada vez más sorpresivos, con alcances y dimensiones muy difíciles de imaginar.

            Ese es el reto del científico de hoy porque tampoco puede darse el lujo de renunciar a la prospectiva por si no va a ser arropado por ese futuro que, casi cotidianamente, le plantea cambios y exigencias de interpretación de la realidad. Es decir, el carácter de cambio acelerado de la realidad tiene la exigencia de interpretar el presente en forma permanente entonces entendamos la complejidad del ejercicio prospectivo. Todo un reto.

 

 


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