PROSPECTIVA,
PLANIFICACIÓN Y ESTADO.
Abog.
Esp. Julio César Mancheño Cañas. Doctorante de la Universidad Nacional
Experimental de la Fuerza Armada (UNEFA) núcleo Caracas. Correo electrónico: juliocesarmancheno@gmail.com
Ningún plan o visión,
sin importar la inteligencia o calidad del diseño, trabajará sin un liderazgo
inspirado que lo lleve a cabo. Por ello, se hace indispensable formar a los mejores
gerentes en las áreas de interés (estratégico) para la administración del
Estado, indistintamente, de quien detente el poder. Son políticas de Estado,
que van afianzándose en el tiempo, mediante avances o retrocesos de la
administración de turno.
Se entiende por
planificación, la tecnología permanente, ininterrumpida y reiterada por el
Estado y la sociedad, destinada a lograr su cambio estructural de conformidad
con la Constitución de la República y las leyes, previstas para el desarrollo
de la Nación. Las políticas públicas, están expresada en planes.
La planificación será
“estratégica” en cuanto involucra el diseño de futuro (prospectiva) y las rutas
para alcanzarlo (estrategia). Existen distintos factores de avance de la
prospectiva en favor de los intereses del Estado: 1. Modelo base de desarrollo.
2. Rol del Estado, ejercicio. 3. Planificación para el desarrollo, estrategias.
4. Instituciones de planificación, burocracia; todos ellos, en conjunto
trabajan y responden a la demanda y necesidades de la sociedad.
Cada Estado o modelo de
organización (pública o privada) tiene un orden estructural, llamado sistema
que le permite movilizar las respuestas necesarias a su entorno. Dicho sistema,
tiene características propias, es integrado y complejo, y por ello, requiere
del control y evaluación constante por parte de la administración, para el
logro de objetivos.
La construcción,
viabilidad y perfectibilidad de la planificación, propicia la elaboración de
escenarios (deseables) o de corrección, desarrollado por las instancias de
coordinación y formulación, a quien corresponde ejecutar los programas de
atención a los distintos sectores de país, por medio de los distintos niveles
de gobierno (Nacional, Estadal y Municipal) con la activa participación social
y comunitaria.
El investigador Corredor.,
J. (2010)[1] sostiene que la planificación en América
Latina y concretamente, para el caso de Venezuela, se mantiene en la estrategia
de los años 1976-1980, basada en la utilización del excedente petrolero,
apoyando la expansión de la inversión pública en los sectores productivos, a
fin de satisfacer las necesidades básicas de la población.
En éste orden, también,
se propone el crecimiento de la producción y productividad agrícola-ganadera
mediante la implementación de una reforma agraria basada en la integración
vertical de la producción campesina y la inducción tecnológica, hacia la
agro-industria. Es de suma importancia, contar con el auto abastecimiento en
todos los rubros alimenticios del país.
Otro aporte, es el
crecimiento del sector industrial basado en criterios de integración del
aparato productivo global y la competitividad en el mercado internacional, para
equilibrar la balanza de pagos, y dejar la dependencia de las importaciones.
Evidentemente, el rol
del sector público tiende a incrementarse progresivamente, no solo a nivel de
implementación de reformas y de formulación de políticas macroeconómicas, sino
en la actividad de los sectores productivos.
¿Ha cambiado nuestra visión?
El poder reside hoy en
el conocimiento, más que la fuerza y el dinero. Hacer la conversión, podría
impactar más en la realidad y las formas de planificación; en los países más
desarrollados, hacen importantes inversiones en su recurso humano y tecnológico
para estar a la vanguardia de los cambios tecnológicos del momento. Por lo
tanto, la creación riqueza depende más del intercambio de datos, información y
conocimiento.
Zambrano., A. (2001)[2] en
sus estudios de planificación argumenta el trinomio: proyecto, gobernabilidad y
capacidad. El primero debe darle importancia al plan de gestión mediante el
esfuerzo político y técnico de todos los actores comprometidos. Gobernabilidad,
para atender la relación de las variables claves y ejercer el control, con
acuerdo y compromiso. Y la capacidad, para enfocar todos los recursos
materiales y humanos, para dirigir y gerenciar el proyecto.
El gobierno debe
centrar su esfuerzo en el rendimiento. Sí no se miden sus resultados no hay
diferencia entre el éxito y fracaso. Énfasis en los resultados. Hay que satisfacer
las necesidades y estar atentos para anticipar soluciones a problemas
potenciales.
El futuro se explica
por el pasado y por la imagen del futuro que se imprime en el presente. La
prospectiva es un proceso que contribuye a conocer ese futuro mediante una
visión global y cualitativa, en un enfoque dinámico, de futuro múltiple e
incierto, con actitud creativa y de valor estratégico fundamental.
[1]
Corredor., Julio. (2010). La Planificación. Nuevos enfoques y proposiciones
para su aplicación en el siglo XXI. Vadell Editores, Valencia-Venezuela. Pp.
233.
[2]
Zambrano, Adalberto. (2001). Gerencia Estratégica y Gobierno. Ediciones IESA,
Caracas, Venezuela.
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