martes, 21 de julio de 2020

PENSAMIENTO COMPLEJO

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

POLITÉCNICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL

NÚCLEO CARACAS

DOCTORADO EN SEGURIDAD, DESARROLLO Y DESARROLLO INTEGRAL DE LA NACIÓN

 

PENSAMIENTO COMPLEJO

 

Unidad Curricular: Complejidad Y Prospectiva

Docente: Dr. Miguel Álvarez Cádiz                   

 

Ensayo de Lectura N° 4

 

Doctorante:

Wogler Ibraim Canache Figueredo                                                                              

Cédula de Identidad: 10.576.098

                                                                            Correo: wcanache@@gmail.com

 

La presentación de este libro recoge el congreso realizado en Colombia para los años del 2000 en donde uno de sus autores es el Dr. Edgar Morín el padre del pensamiento Complejo. Este libro, constituido por una colección de textos diversos, es una introducción a la problemática de la complejidad. Si la complejidad no es la clave del mundo, sino un desafío a afrontar, el pensamiento complejo no es aquél que evita o suprime el desafío, sino aquél que ayuda a revelarlo e incluso, tal vez, a superarlo. Sentido del texto: Introducción a la problemática de la complejidad sobre el mundo, un desafío a afrontar y el pensamiento complejo es aquél que ayuda a revelarlo y a superarlo, así como a sensibilizarse a las enormes carencias de nuestro pensamiento y el descomprender que, un  pensamiento mutilante conduce necesariamente a acciones mutilantes.

 

El presente texto es una compilación de ensayos y presentaciones realizadas entre 1976 y 1988, los años durante los cuales su «método» comienza a cobrar forma como estructura articulada de conceptos. Es una introducción ideal a la obra de este hombre cuya desmesurada curiosidad intelectual y pasión ética evocan aquel apelativo de «genio numeroso». El diálogo estimulados del pensamiento que Morín propone a todos los que, ya sea desde la cátedra o los ámbitos más diversos de la práctica Morín Introducción al Pensamiento Complejo, desde las ciencias duras o blandas, desde el campo de la literatura o la religión, se interesen en desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana, recuperando el asombro ante el milagro doble del conocimiento y del misterio, que aso detrás de toda filosofía, de toda ciencia, de toda religión, y que aúna a la empresa humana en su aventura abierta hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades. Vivimos un momento en el que cada vez más y, hasta cierto punto, gracias a estudiosos como Edgar Morín, entendemos que el estudio de cualquier aspecto de la experiencia humana ha de ser, por necesidad, multifacético, en que vemos cada vez más que la mente humana, si bien no existe sin cerebro, tampoco existe sin tradiciones familiares, sociales, genéricas, étnicas, raciales, que sólo hay mentes encarnadas en cuerpos y culturas, y que el mundo físico es siempre el mundo entendido por seres biológicos y culturales. Al mismo tiempo, cuanto más entendemos todo ello, más se nos propone reducir nuestra experiencia a sectores limitados del saber y más sucumbimos a la tentación del pensamiento reduccionista, cuando no a una seudocomplejidad de los discursos entendida como neutralidad ética. Edgar Morín nos invita a una excursión semejante. Cuando nos asomamos a entender al mundo físico, biológico, cultural en el que nos encontramos, es a nosotros mismos a quienes descubrimos y es con nosotros mismos con quienes contamos. El mundo se moverá en una dirección ética, sólo si queremos ir en esa dirección. Es nuestra responsabilidad y nuestro destino el que está en juego. El pensamiento complejo es una aventura, pero también un desafío.

      La complejidad representa al mundo como una gran red formada de delgados hilos que se entrelazan y relacionan todos sus componentes. El pensamiento complejo atiende cuestiones tan profundas pero tan cercanas como la vida, los problemas sociales y el futuro de la especie humana, y en los últimos tiempos ha cobrado mucha importancia en el ámbito de la educación, el foco de las relaciones interpersonales más significativo, dado que representa el proceso de formación que nos vuelve aptos para integrarnos en la sociedad de una forma activa y productiva.

      El pensamiento complejo nos permite contemplar diferentes representaciones de un sistema, al mismo tiempo, (llamado meta representación por Heylighten (1990), con el fin de tener un entendimiento más completo del mismo Ante esta situación, se da lugar a la incertidumbre sobre lo que se sabe. Es decir, si el conocimiento existente es reestructurado, somos capaces de generarlo, abandonarlo y recuperarlo. Al respecto, la visión del pensamiento complejo se opone al paradigma de la simplicidad, a la parcelación del saber.  


      Legítimamente, le pedimos al pensamiento que disipe las brumas y las oscuridades, que ponga orden y claridad en lo real, que revele las leyes que lo gobiernan. El término complejidad no puede más que expresar nuestra turbación, nuestra confusión, nuestra incapacidad para definir de manera simple, para nombrar de manera clara, para poner orden en nuestras ideas. Al mismo tiempo, el conocimiento científico fue concebido durante mucho tiempo, y aún lo es a menudo, como teniendo por misión la de disipar la aparente complejidad de los fenómenos, a fin de revelar el orden simple al que obedecen. Pero si los modos simplificadores del conocimiento mutilan, más de lo que expresan, aquellas realidades o fenómenos de los que intentan dar cuenta, si se hace evidente que producen más ceguera que elucidación, surge entonces un problema: ¿cómo encarar a la complejidad de un modo no-simplificador? De todos modos este problema no puede imponerse de inmediato. Debe probar su legitimidad, porque la palabra complejidad no tiene tras de sí una herencia noble, ya sea filosófica, científica, o epistemológica. Por el contrario, sufre una pesada tara semántica, porque lleva en su seno confusión, incertidumbre, desorden. Su definición primera no puede aportar ninguna claridad: es complejo aquello que no puede resumirse en una palabra maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley, aquello que no puede reducirse a una idea simple. Dicho de otro modo, lo complejo no puede resumirse en el término complejidad, retrotraerse a una ley de complejidad, reducirse a la idea de complejidad. La complejidad no sería algo definible de manera simple para tomar el lugar de la simplicidad. La complejidad es una palabra problema y no una palabra solución. La necesidad del pensamiento complejo no sabrá ser justificada en un prólogo. Tal necesidad no puede más que imponerse progresivamente a lo largo de un camino en el cual aparecerán, ante todo, los límites, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificante, es decir, las condiciones en las cuales no podemos eludir el desafío de lo complejo. Será necesario, entonces, preguntarse si hay complejidades diferentes y si se puede ligar a esas complejidades en un complejo de complejidades. Será necesario, finalmente, ver si hay un modo de pensar, o un método, capaz de estar a la altura del desafío de la complejidad. No se trata de retomar la ambición del pensamiento simple de controlar y dominar lo real. Se trata de ejercitarse en un pensamiento capaz de tratar, de dialogar, de negociar, con lo real, por lo que propone
un método complejo de pensar la experiencia humana para el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y posibilidades, recuperando el asombro ante el conocimiento y el misterio.

Por consiguiente dicho método de Estudio de Pensamiento Complejo de la experiencia humana, implica que debe ser multifacético (teniendo en cuenta lo cultural y lo biológico), no entrando al pensamiento reduccionista. Hay que entrar a una seudocomplejidad de los discursos entendida como neutralidad ética, tras considerarlo como una responsabilidad y desafío.

La necesidad de un pensamiento complejo aparece cuando al mirarse las realidades o fenómenos se hace a partir de un pensamiento simplificante por el que aparecen límites, insuficiencias y sus carencias, por lo cual no se puede eludir el desafío de lo complejo.

Se trata de ejercitarse en un pensamiento capaz de tratar, dialogar y negociar con lo real, teniendo la tendencia a creer que el conocimiento que disipa las dudas, ponen orden y claridad en lo real y revela las leyes que la gobiernan, así como también se tiene la tendencia sobre el Conocimiento Científico, el cual que tiene por misión disipar la complejidad de los fenómenos, con el fin de revelar su orden simple.

 

 

 


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