REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
POLITÉCNICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL
NÚCLEO CARACAS
DOCTORADO EN SEGURIDAD, DESARROLLO Y DESARROLLO INTEGRAL DE LA NACIÓN
PENSAMIENTO COMPLEJO
Unidad Curricular: Complejidad Y Prospectiva
Docente: Dr. Miguel
Álvarez Cádiz
Ensayo de Lectura N° 4
Doctorante:
Wogler Ibraim Canache Figueredo
Cédula de Identidad: 10.576.098
Correo: wcanache@@gmail.com
La presentación de este libro
recoge el congreso realizado en Colombia para los años del 2000 en donde uno de
sus autores es el Dr. Edgar Morín el padre del pensamiento Complejo. Este
libro, constituido por una colección de textos diversos, es una introducción a
la problemática de la complejidad. Si la complejidad no es la clave del mundo,
sino un desafío a afrontar, el pensamiento complejo no es aquél que evita o
suprime el desafío, sino aquél que ayuda a revelarlo e incluso, tal vez, a
superarlo. Sentido del texto: Introducción a la problemática de la complejidad
sobre el mundo, un desafío a afrontar y el pensamiento complejo es aquél que
ayuda a revelarlo y a superarlo, así como a sensibilizarse a las enormes
carencias de nuestro pensamiento y el descomprender que, un pensamiento mutilante conduce
necesariamente a acciones mutilantes.
El
presente texto es una compilación de ensayos y presentaciones realizadas entre
1976 y 1988, los años durante los cuales su «método» comienza a cobrar forma
como estructura articulada de conceptos. Es una introducción ideal a la obra de
este hombre cuya desmesurada curiosidad intelectual y pasión ética evocan aquel
apelativo de «genio numeroso». El diálogo estimulados del pensamiento que Morín
propone a todos los que, ya sea desde la cátedra o los ámbitos más diversos de
la práctica Morín Introducción al Pensamiento Complejo, desde las ciencias
duras o blandas, desde el campo de la literatura o la religión, se interesen en
desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana, recuperando el
asombro ante el milagro doble del conocimiento y del misterio, que aso detrás
de toda filosofía, de toda ciencia, de toda religión, y que aúna a la empresa
humana en su aventura abierta hacia el descubrimiento de nosotros mismos,
nuestros límites y nuestras posibilidades. Vivimos un momento en el que cada
vez más y, hasta cierto punto, gracias a estudiosos como Edgar Morín,
entendemos que el estudio de cualquier aspecto de la experiencia humana ha de
ser, por necesidad, multifacético, en que vemos cada vez más que la mente
humana, si bien no existe sin cerebro, tampoco existe sin tradiciones
familiares, sociales, genéricas, étnicas, raciales, que sólo hay mentes
encarnadas en cuerpos y culturas, y que el mundo físico es siempre el mundo
entendido por seres biológicos y culturales. Al mismo tiempo, cuanto más
entendemos todo ello, más se nos propone reducir nuestra experiencia a sectores
limitados del saber y más sucumbimos a la tentación del pensamiento
reduccionista, cuando no a una seudocomplejidad de los discursos entendida como
neutralidad ética. Edgar Morín nos invita a una excursión semejante. Cuando nos
asomamos a entender al mundo físico, biológico, cultural en el que nos
encontramos, es a nosotros mismos a quienes descubrimos y es con nosotros
mismos con quienes contamos. El mundo se moverá en una dirección ética, sólo si
queremos ir en esa dirección. Es nuestra responsabilidad y nuestro destino el
que está en juego. El pensamiento complejo es una aventura, pero también un
desafío.
La complejidad representa al mundo como
una gran red formada de delgados hilos que se entrelazan y relacionan
todos sus componentes. El pensamiento complejo atiende cuestiones tan profundas
pero tan cercanas como la vida, los problemas sociales y el futuro de la
especie humana, y en los últimos tiempos ha cobrado mucha importancia en el
ámbito de la educación, el foco de las relaciones interpersonales más
significativo, dado que representa el proceso de formación que nos vuelve aptos
para integrarnos en la sociedad de una forma activa y productiva.
El
pensamiento complejo nos permite contemplar diferentes representaciones de
un sistema, al mismo tiempo, (llamado meta representación por Heylighten
(1990), con el fin de tener un entendimiento más completo del mismo Ante
esta situación, se da lugar a la incertidumbre sobre lo que se sabe. Es decir,
si el conocimiento existente es reestructurado, somos capaces de generarlo,
abandonarlo y recuperarlo. Al respecto, la visión del pensamiento complejo se
opone al paradigma de la simplicidad, a la parcelación del saber.
Legítimamente, le pedimos al
pensamiento que disipe las brumas y las oscuridades, que ponga orden y claridad
en lo real, que revele las leyes que lo gobiernan. El término complejidad no
puede más que expresar nuestra turbación, nuestra confusión, nuestra
incapacidad para definir de manera simple, para nombrar de manera clara, para
poner orden en nuestras ideas. Al mismo tiempo, el conocimiento científico fue
concebido durante mucho tiempo, y aún lo es a menudo, como teniendo por misión
la de disipar la aparente complejidad de los fenómenos, a fin de revelar el
orden simple al que obedecen. Pero si los modos simplificadores del
conocimiento mutilan, más de lo que expresan, aquellas realidades o fenómenos
de los que intentan dar cuenta, si se hace evidente que producen más ceguera
que elucidación, surge entonces un problema: ¿cómo encarar a la complejidad de
un modo no-simplificador? De todos modos este problema no puede imponerse de
inmediato. Debe probar su legitimidad, porque la palabra complejidad no tiene
tras de sí una herencia noble, ya sea filosófica, científica, o epistemológica.
Por el contrario, sufre una pesada tara semántica, porque lleva en su seno
confusión, incertidumbre, desorden. Su definición primera no puede aportar
ninguna claridad: es complejo aquello que no puede resumirse en una palabra
maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley, aquello que no puede
reducirse a una idea simple. Dicho de otro modo, lo complejo no puede resumirse
en el término complejidad, retrotraerse a una ley de complejidad, reducirse a
la idea de complejidad. La complejidad no sería algo definible de manera simple
para tomar el lugar de la simplicidad. La complejidad es una palabra problema y
no una palabra solución. La necesidad del pensamiento complejo no sabrá ser
justificada en un prólogo. Tal necesidad no puede más que imponerse
progresivamente a lo largo de un camino en el cual aparecerán, ante todo, los
límites, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificante, es
decir, las condiciones en las cuales no podemos eludir el desafío de lo
complejo. Será necesario, entonces, preguntarse si hay complejidades diferentes
y si se puede ligar a esas complejidades en un complejo de complejidades. Será
necesario, finalmente, ver si hay un modo de pensar, o un método, capaz de
estar a la altura del desafío de la complejidad. No se trata de retomar la
ambición del pensamiento simple de controlar y dominar lo real. Se trata de
ejercitarse en un pensamiento capaz de tratar, de dialogar, de negociar, con lo
real, por lo que propone un método complejo de pensar la experiencia humana para
el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y posibilidades,
recuperando el asombro ante el conocimiento y el misterio.
Por
consiguiente dicho método de Estudio de Pensamiento Complejo de la experiencia
humana, implica que debe ser multifacético (teniendo en cuenta lo cultural y lo
biológico), no entrando al pensamiento reduccionista. Hay que entrar a una
seudocomplejidad de los discursos entendida como neutralidad ética, tras
considerarlo como una responsabilidad y desafío.
La
necesidad de un pensamiento complejo aparece cuando al mirarse las realidades o
fenómenos se hace a partir de un pensamiento simplificante por el que aparecen
límites, insuficiencias y sus carencias, por lo cual no se puede eludir el
desafío de lo complejo.
Se
trata de ejercitarse en un pensamiento capaz de tratar, dialogar y negociar con
lo real, teniendo la tendencia a creer que el conocimiento que disipa las dudas,
ponen orden y claridad en lo real y revela las leyes que la gobiernan, así como
también se tiene la tendencia sobre el Conocimiento Científico, el cual que
tiene por misión disipar la complejidad de los fenómenos, con el fin de revelar
su orden simple.
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