Al
revisar este material bibliográfico traté de controlar y rebajar –más no
eliminar- la predisposición que me condujo a criticar su conferencia en
Colombia, en el año 2016. Reconocemos la subjetividad del sentimiento adverso
que me despertó sus comentarios acerca del sistema político venezolano, al que
denominó, sin justificar, de autoritaria y, en ese mismo paquete, describió
nuestro sistema económico, a saber, un sistema autoritario con un economía
igualmente autoritaria donde no existe el mercado. Y esto último
justifica subrayarlo porque no sabemos que considera Godet economía de “no
mercado”. Eso es posible, afirmarlo para la hermana República de Cuba, donde la
revolución cambió todas las reglas del juego de la sociedad y suprimió el
mercado de tipo capitalista pero no suprimió el intercambio; pero igualar a
Venezuela con la Patria de Martí y Fidel, de un solo plumazo como economías
planificadas desde el Estado, me lleva a pensar que la construcción de la
realidad latinoamericana de Godet se la formó a partir de los criterios mal
intencionados de BBCmundo y CNN.
Imaginémonos
por un momento a Godet asesorando a un ministro venezolano aportándole su
prospectiva en cualquier materia con tal nivel de desconocimiento de la
realidad venezolana. Es poco probable. Si me lo puedo imaginar asesorando a
Lorenzo Mendoza y a las empresas Polar, realizándole la prospectiva para cuando
cambie el “Régimen dictatorial de Maduro” y se elimine Ley de Precios Justos.
Tremendo pelón, deficiente prospectiva. De dónde sacó este señor la peregrina
idea que en Venezuela no existe una economía de mercado, si eso fuese verdad
nuestra moneda no hubiese sido destrozada por la guerra económica y la
dependencia del dólar. Ese es más bien es uno de los retos más importantes de
la Revolución Bolivariana, en aras de diversificar, no solamente su producción,
sino sus tipos de relaciones sociales de propiedad: no eliminando la propiedad
privada sino complementándola con otras relaciones sociales de propiedad con
criterios más colectivos.
Pido disculpas por insistir en el
tema porque no es un problema de defensa ideológica, al contrario, la
subjetividad del sentimiento produce el ruido de conciencia necesario para
afinar la crítica: LA PROSPECTIVA puede ser una herramienta útil pero también
puede ser una carnada ideológica para que nos pesque la dominación. No queremos
entrar a discutir la trampa epistemológica que la prospectiva puede contener
porque necesitamos pensar un poco más en ello, pero anoche se me generó un
sentimiento curioso que derivó en una reflexión a partir del análisis interno
de las redes sociales como fenómeno cultural y supranacional, y a propósito del
ejercicio prospectivo de imaginar y soñar el futuro.
Resulta que me puse a revisar, por
algunas horas y durante 3 días consecutivos la red social de vídeos TIK TOK,
fabricada por los chinos. Para mi sorpresa comprobé que artistas renombrados o
de experiencia como el actor norteamericano Will Smith, o la bella escuálida
radical Norkys Batista, compiten con millones de nóveles (en actuación, baile,
humorismo, en fin, cualquier manifestación cultural, artística o no) para
captar la atención y popularidad de las masas que participan en esa red social
(más de 500 millones de seguidores y 1.500 millones de descargas de la
aplicación). Smith debe tener al menos 30 años de carrera artística y no sé
cuántas películas y, de pronto, tiene a miles de jóvenes utilizando el mismo
medio que usa él. Así millones de actores, cantantes, etc., ya no necesitan que
la Warner, la Paramount o la Sony Entertainment lo contraten para que millones de
personas disfruten de su talento y alcance popularidad
Supongamos por un minuto que la
organización y la marca Will Smith, en el año 2014, contrata a Godet para que
le realice una prospectiva que, manteniendo la popularidad del actor y
humorista, expanda la estructura de negocios de la organización en la
producción de perfumes, ropa deportiva y otros.
¿Pudo Imaginar Godet que una red
social iba a tomar tanta o más
importancia que el cine, en términos de medio recreativo y de difusión a las
masas? A lo sumo, en el 2014, pudo haber
ensayado una estrategia publicitaria en Facebook, Instagram o Twitter, como
referencias del presente para ese año, pero casi con seguridad y a lo sumo,
sólo en términos publicitarios, no más allá. Difícilmente pudo diseñar
prospectiva para un fenómeno de difusión cultural como Tik Tok y su impacto como
red social que asume el talento artístico.
Coincidimos con Godet que son
fenómenos aleatorios que puede permitir, en la planificación a largo plazo, un
reacomodo de las estrategias para adaptarlas al contexto cambiante y
conflictivo. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Si la prospectiva logra
con la idea asincrónica de los tiempos de los fenómenos, asumir el reto del
cambio y dar respuesta, entonces es un conocimiento útil.
Otro factor de ruido, ya no
ideológico pero si profesional, es la aceptación de la historia:
“De
hecho, la historia y la prospectiva tienen mucho en común, sobre todo porque
tratan acerca de hechos potenciales. “El pasado, pasado es; el futuro aún no
llega” (Berger, 1959). El pasado debe servir para cambiar lo permanente, las
grandes tendencias, útiles para forjar hipótesis, o reglas operativas eficaces
para la acción, pero no modelos cuya aplicación sustituya el análisis y el
pensamiento explícito. Tales posiciones retrospectivas están obsoletas. No
podemos seguir basándonos en esas ideas. (Godet, 2009: Introducción)”
Debemos confesar que no entendemos
cuál es el papel de la historia en la prospectiva o, si acaso, no cumple
ninguna rol o función y debe ser obviada. Tema para discutir en clase.
Bibliografía
GODET,
Michel y otros (2009). La
prospectiva estratégica para las empresas y los territorios en Cuaderno del Lipsor, Serie de Investigación
Nº 10, Abril de 2009
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