lunes, 20 de julio de 2020

La Prospectiva


        La prospectiva no consiste en adivinar el futuro, es un componente esencial y el punto de partida ineludible de la planificación estratégica en cualquier actividad humana, especialmente aquellas relacionadas con las políticas públicas y la gestión de gobierno. La prospectiva fue instituida a mediados de los cincuenta por el filósofo Gaston Berger, que la formalizó partiendo de una crítica a la decisión, con la intención de esbozar un nuevo método que reconciliaba el querer, el saber y el poder; las ganas, los fines y los medios, dando al político la posibilidad de convertir sus aspiraciones en propósitos, su visión del futuro en acciones y sus sueños en proyectos.
            Por otro lado, la prospectiva es una herramienta de uso habitual en el ámbito militar y de inteligencia estratégica, por medio de ella se tratan de identificar los motores de cambio de la realidad para analizar su posible evolución y a partir de ellos construir escenarios a los que dirigirse o evitar y prevenir. Para ello es necesario contemplar los fenómenos sociales con una perspectiva sistémica, entender qué variables resultan determinantes y cuyo comportamiento en función del tiempo se desea analizar y proyectar, qué patrones se pueden establecer entre estas y qué factores pueden cambiar radicalmente la morfología de una realidad que se desea analizar prospectivamente.
            Pero para que dicha contemplación al futuro rinda frutos, Berger (1957) preconizaba que se deben cultivar seis virtudes fundamentales. La primera de esas cualidades es la calma, necesaria para tomar la distancia que permita conservar el control de sí. La imaginación, complemento útil de la razón, que abre el camino a la innovación y otorga, a aquel que demuestre tenerla, una mirada diferente y original del mundo. El espíritu de equipo es indispensable para actuar con eficiencia, tanto como el entusiasmo, que empuja a esa misma acción y hace al hombre capaz de crear. El valor es esencial para salirse de los caminos señalados, para innovar, para emprender y asumir los riesgos inherentes. El sentido de lo humano es la virtud primordial; para tener conciencia de su devenir, una sociedad debe poner al hombre ante todo. Finalmente, la cultura desempeña en esto un papel esencial pues permite aprehender el pensamiento del otro; da la posibilidad de entender antes de juzgar; muestra, a través de sus diversas   formas, cómo el hombre puede tomar las riendas de su destino.
            A su vez estas virtudes facilitan poner la previsión al servicio de la acción y generar así lo que se llama la prospectiva estratégica la cual tiene por objetivo proponer orientaciones estratégicas y acciones basadas en las competencias de la organización en función de los escenarios de evolución de su entorno. Entendiéndose escenario, según Godet, como  un conjunto formado por la descripción de una situación futura y por la serie de hechos que permiten pasar de la situación original a la situación futura, tomando en cuenta que existen dos tipos de escenarios los exploratorios, que parten de tendencias anteriores y presentes y conducen a futuros verosímiles; los anticipatorios o normativos, construidos a partir de imágenes alternativas del futuro, deseadas o temidas.

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